Para el sábado noche (XXXII): Nueva moda en el crimen, de Ken Hughes

10 marzo, 2014

| | |
Cartel del film
Parece que los personajes de Nueva moda en el crimen (The Internecine Project, British Lion Films, 1974) del británico Ken Hughes (1922-2001), han de avanzar como los tiburones o quedarse estancados. Y es que estamos ante una más que estimable película, con producción de Barry Levinson (1932-1987), al que no hay que confundir con el realizador del mismo nombre, escrita por él mismo y por Jonathan Lynn (1943), con fotografía del gran Geoffrey Unsworth (1914-1978) y música del interesante Roy Budd (1947-1993), entre rítmica, trepidante y nostálgica.

El lugar es Londres, a mediados de los setenta. Un hombre cronometra los movimientos de algunas personas. Se trata del profesor Robert Elliot (James Coburn), escritor, abogado, asesor y catedrático de economía. Un hombre incapaz de mantener una relación afectiva estable, en concreto, con la periodista Jane Robertson (Lee Grant), porque su vida es el trabajo. Incluso ella, bajo su apariencia implacable, está sentimentalmente necesitada. El encuentro de Elliot con E. J. Farnsworth (Keenan Wynn), vicepresidente de International Oil, y otra retahíla de títulos, dispondrá que para proseguir su camino hacia lo que se llama la cumbre, se haga “necesario” eliminar a los cuatro componentes de su red de informadores, esa que hasta ahora le ha servido para medrar. Elliot va a ser nombrado asesor del equipo económico de gobierno de la Casa Blanca.


Todos los miembros de la citada y clandestina organización son corruptos, y de hecho, a cada uno se dirige el catedrático de forma distinta, amenazadora o adulatoriamente, aunque la manipulación es constante. Estos son un científico (David: Michael Jayston), una señorita de compañía que extrae información de sus acompañantes (Christine: Christianne Kaufman), un empleado del Foreign Office (Alex: Ian Hendry), y el masajista de un Club de Directivos, Bert (Harry Andrews, estupendo en su papel de misógino-psicótico).

Cuando el proceso de “depuración” se pone en marcha, éste se desarrolla como el mecanismo de un reloj, sin que Elliot necesite salir de su propio despacho. Resulta admirable la idea por la cual el número de toques de teléfono identifica a cada uno de los comunicantes.


Como espléndida es la preparación de todo el entramado, de las falsas pistas acusatorias, como el letal aparato de ondas sonoras; en suma, la puesta en escena de una cuádruple ejecución sincronizada, que nos ofrece otra buena imagen, la del criminal de guante negro sentado en su despacho, frente al mapa de la ciudad de Londres, meditando… en pos ya de un futuro dispuesto a sacrificar incluso el amor verdadero, a la espera de un orden natural donde se usan las personas y se aman los objetos.

Naturalmente, cualquier cambio del orden previsto puede tener consecuencias nefastas. Pero los cimientos son firmes, el poder lo ostenta quien resulta atractivo a los demás -este ya tiene hecho la mitad del trabajo-, y quien va atesorando subordinados a su cargo. Y a mayor altura, mejor información. “Un presidente necesita ser bien aconsejado”, sobre todo teniendo en cuenta a los inútiles que, según Elliot, gobiernan democráticamente.

Y es que, para alcanzar cierto estatus en determinados ámbitos, parece inevitable haber tenido que perder bastantes escrúpulos, y tener escondidos algunos cadáveres en los armarios.

 
Un juego demasiado real y reconocible en el que gana quien acumula toda esa información por medio de las influencias, el intervencionismo estatal, y las corporaciones que acaparan los mercados.

En Nueva moda en el crimen, como en otras películas valientes de la época, los personajes se definen no solo por sus actuaciones, sino porque dicen lo que piensan -¡mayor incorrección política imposible!-, con esa sequedad ontológica que, de cuando en cuando, trata de emularse en algunos thrillers recientes. La diferencia es que a estas alturas ya andamos anestesiados de espantos.

Escrito por Javier C. Aguilera



0 comentarios :

Publicar un comentario

¡Hola! Si te gusta el tema del que estamos hablando en esta entrada, ¡no dudes en comentar! Estamos abiertos a que compartas tu opinión con nosotros :)

Recuerda ser respetuoso y no realizar spam. Lee nuestras políticas para más información.

Lo más visto esta semana

Aviso Legal

Licencia Creative Commons

Baúl de Castillo por Baúl del Castillo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

Nuestros contenidos son, a excepción de las citas, propiedad de los autores que colaboran en este blog. De esta forma, tanto los textos como el diseño alterado de la plantilla original y las secciones originales creadas por nuestros colaboradores son también propiedad de esta entidad bajo una licencia Creative Commons BY-NC-ND, salvo que en el artículo en cuestión se mencione lo contrario. Así pues, cualquiera de nuestros textos puede ser reproducido en otros medios siempre y cuando cuente con nuestra autorización y se cite a la fuente original (este blog) así como al autor correspondiente, y que su uso no sea comercial.

Dispuesta nuestra licencia de esta forma, recordamos que cualquier vulneración de estas reglas supondrá una infracción en nuestra propiedad intelectual y nos facultará para poder realizar acciones legales.

Por otra parte, nuestras imágenes son, en su mayoría, extraídas de Google y otras plataformas de distribución de imágenes. Entendemos que algunas de ellas puedan estar sujetas a derechos de autor, por lo que rogamos que se pongan en contacto con nosotros en caso de que fuera necesario retirarla. De la misma forma, siempre que sea posible encontrar el nombre del autor original de la imagen, será mencionado como nota a pie de fotografía. En otros casos, se señalará que las fotos pertenecen a nuestro equipo y su uso queda acogido a la licencia anteriormente mencionada.

Safe Creative #1210020061717
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...