Noticias: Próximamente en BdC

30 noviembre, 2012

| | | 0 comentarios
Catedral de Granada (fotografía de MB)
Noviembre se encuentra entre el terror hallowense y la alegría navideña. Quizás por su falta de temática, hemos bajado en número de entradas, pero os hemos traído un mes cinéfilo y con muchas visitas. Otoño nos sienta bien, tanto que ya hemos superado de nuevo nuestro récord de visitas mensuales, superando al pasado octubre en 4000 y alcanzando las 45.000 visitas. Nos acercamos de forma inevitable a las 300.000 visitas totales con una media de 1500 visitas diarias. En seguidores vamos subiendo poco a poco, con 109 seguidores, tres más que en octubre. Siempre mejor en nuestro Twitter, donde subimos otra decena y llegamos a los 181 seguidores.

Y echando un vistazo a este noviembre, vemos que de películas ha ido la cosa. Desde los últimos estrenos, como la exitosa Lo imposible o la última de Ridley Scott, Prometheus, hasta films traídos desde la década de los ochenta, como Perro blanco o El nombre de la rosa. El otro fundamento, aparte de alguna reseña literaria, ha sido la música, con la crónica de MB sobre el concierto de Fito & Fitipaldis o el recuerdo de Patomas para la cantautora Cecilia. Además, tuvimos una ganadora para nuestro sorteo del mes pasado: Alba Roselló, a la que volvemos a dar la enhorabuena.

Con esto finalizamos nuestro resumen del mes. Pronto tendréis noticias y comenzaremos un ciclo dedicado a la Navidad, terminando diciembre con un balance del año, como ya hicimos el año pasado. Patomas nos ha prometido películas para ver al lado del árbol decorado para la ocasión, pero también habrá música, libros y publicidad. MB seguirá siendo alma fundamental en nuestro blog y seguro que pronto nos trae novedades publicitarias, pero también alguna reseña cinematográfica. Seguimos y seguiremos trabajando.

Un saludo,
L.J.

PD: Como ayer tuvimos cortos Pixar, hoy dejamos otro, para acabar con una sonrisa.



"Hacer una película es mejorar la vida, arreglarla a su manera."
                  -François Truffaut

Noviembre dulce, de Pat O'Connor

| | | 0 comentarios
Noviembre, al igual que a la estación otoñal a la que pertenece, es, en gran medida, una época de nostalgia y reflexión, ya sea consecuencia de la caída de las hojas de los árboles o por el fin de la vida llevada en los meses calurosos.

Imagen otoñal de Granada. Fotografía de MB
En este ambiente es donde se desarrolla la película Noviembre dulce. Se trata de un remake, basado en una versión de 1968 y escrita por Herman Raucher. Protagonizada por Keanu Reeves y Charlize Theron, en ella descubriremos la historia de Sara y Nelson; ella es una chica bastante especial que inicia cada mes una relación con un chico diferente, volcándose totalmente en esa peculiar experiencia y viviendo por y para ellos durante ese tiempo. Sin embargo, al final del mes, acaba diciéndoles adiós de manera irremediable, simplemente para no implicarse demasiado a nivel emocional. Y es que Sara guarda un secreto que le impide confiar plenamente en el amor: está enferma, pero quiere vivir felizmente el tiempo que le queda, con una filosofía de vida relajada y liberal, que bien podría recordarnos al clásico estilo hippie. Nelson, sin embargo, es un publicista de éxito, obsesionado con su trabajo pero cuya vida se desmorona de un día para otro. Se da cuenta de que ha ido perdiendo lo poco que tenía y de que no sabe disfrutar realmente de las cosas importantes de la vida.


Charlize Theron interpreta brillantemente a Sara, con un punto de ternura que hace emocionar al espectador y le hace vivir intensamente el desarrollo de su historia. Keanu Reeves, sin embargo, encarna comedidamente y de forma correcta a Nelson, en su habitual inexpresividad a la hora de dar fuerza a sus personajes. Por su parte, la banda sonora corre a cargo de Enya, cuyo emocionante tema Only time pone música a las escenas más románticas de la película.


Sara y Nelson se encuentran en un examen para renovar el carnet de conducir. Debido a un incidente, Sara no pudo obtener su licencia por culpa de él. A cambio, ella le pide que le ayude rescatando a dos perritos de la perrera. Tras lograrlo, Sara le propone que sea su chico noviembre. Nelson, que ya no tiene nada que perder, acaba aceptando, sin pensar que esta decisión cambiaría su vida para siempre.


A partir de ese momento, Sara le impone reglas básicas para desconectar de la rutina normal de cualquier persona, como no prestar atención al reloj, no usar teléfono móvil, no mirar televisión ni internet, no usar ropa de lujo... Al principio, Nelson no entendía los motivos que impulsaban a Sara a ser así, e incluso, llega a pensar que está loca, sin darse cuenta de que todo lo hacía impulsada por su corazón. Él empieza a conocer el mundo cálido de Sara y a cambiar su visión del mundo, tanto es así que acaba rechazando una decisiva propuesta de trabajo. Y es que Nelson se divierte con Sara como nunca en su vida lo había hecho.


Tanto es así, que Sara se acaba enamorando de Nelson. Una vez que él descubra su enfermedad, ¿ella decidirá dejarlo como a cualquier otro mes? Sin duda, sería una decisión comprensible, pero totalmente dura. Porque el amor verdadero no sólo se muestra en los buenos momentos, sino también en la enfermedad y el sufrimiento, algo que a cualquier persona le puede llegar. Noviembre dulce invita a la reflexión sobre cómo el dolor interfiere en el amor, pero diferenciando claramente, en este caso, entre la ficción y la realidad.



Escrito por Mariela B. Ortega


En tres, dos, uno... (IV): Cortos Pixar

29 noviembre, 2012

| | | 0 comentarios
Este mes lo vamos a dedicar a hacer un repaso a través de tres cortometrajes de la compañía Pixar, como un proceso relajado antes de fechas navideñas, abriendo boca a un diciembre que promete y despidiendo un noviembre que ha sido dedicado al cine. Pixar es mundialmente conocida, comenzó como una división de Lucasfilm, comprada por el famoso Steve Jobs en 1986 y desde entonces hizo disfrutar con sus cortometrajes hasta nuestros días, triunfando en la década de los noventa gracias a un contrato con Disney, comenzando una etapa de películas exitosas con el primer film de la saga Toy Story, en 1995.

En esta entrada os mostraremos tres cortos como ejemplo de una productora talentosa y que siempre ha sorprendido a público y crítica, llegando a los Óscars en varias ocasiones. Aunque la crítica siempre es posible, prefiero que disfrutéis de los tres cortos que os vamos a dejar y el mes que viene volveremos con los apartados habituales. Sólo un breve resumen y el título. Reflexionad y, sobre todo, divertíos.


Corto:  
Tin Toy
Escrito y dirigido por John Lasseter. Producido por Pixar.

Reseña:
De 1988 nos llega este claro predecesor de la popular Toy Story. La productora ya había experimentado la animación con ordenador y con este cortometraje se puede apreciar una evolución positiva respecto a su anterior cortometraje. Aún están lejos de la calidad técnica de la que disfrutamos hoy, pero pese a eso, el esbozo que nos muestra este corto es más que suficiente gracias a su tierna historia: un juguete intenta huir de su dueño.




Corto:  
One Man Band
Dirigido por Andrew Jimenez y Mark Andrews. Producido por Pixar.

Reseña:
La evolución de la técnica de Pixar en apenas quince años y manteniendo su genialidad. Nos presentan este corto ya en 2005, con una perfecta unión entre música e imagen. Divertido, corto y para pensar en lo que puede haber detrás de unos músicos como estos.



Corto:  
Day and Night
Dirigido y escrito por Teddy Newton. Producido por Pixar.

Reseña:
Pixar nos regala con este corto de 2010 una historia sobre las diferencias y las igualdades. Aunque seamos personas diversas, eso no debe llevarnos a peleas, sino a aprovechar lo bueno de cada uno. Día y Noche ofrece un visionado enriquecedor, bien coordinado con buena música y unos protagonistas carismático. Muy recomendable. Nos demuestran en este caso que no hace falta la magia de una animación muy realista para lograr grandes efectos.



Para despedirme, os recuerdo que podéis enviarnos vuestros cortos para analizarnos y promocionarlos gratuitamente -aceptando nuestras críticas, por supuesto-.
 
Escrito por Luis J. del Castillo


Google+

Música Inolvidable (X): Cecilia

24 noviembre, 2012

| | | 2 comentarios
Decir adiós es mirar atrás,
Volver la vista y ver que tú no estás.


Evangelina Sobredo, Cecilia, solo tenía 27 años cuando falleció en un absurdo accidente de tráfico en agosto de 1976, y pese a todo, Cecilia ha seguido sonando y gustando. Hija de militar y diplomático gallego, la cantautora nacida en Madrid, escogió su particular nickname por el tema musical Cecilia de Simon y Garfunkel, que distribuía la que iba a ser su propia compañía de discos, Columbia (o CBS), con la que firmó en 1971, recién establecida esta en España (y discográfica que será de Julio Iglesias, Ana Belén, Perales, Elsa Baeza, Mocedades y tantos artistas españoles).


Quién pudiera ser piedra en esta tierra…


Portadas
Tras unas primeras canciones aquel año (Mañana, Reuníos), su primer LP aparece en 1972 y contiene temas tan conocidos como Dama, dama, Fui o Señor y dueño. Cecilia 2 aparece al año siguiente, y cuenta con perlas como Mi ciudad, Me quedaré soltera, Un millón de sueños o Andar. Su tercer (y último) LP fue Un ramito de violetas, de 1975, con la excelente canción que da nombre al disco, más las no menos inolvidables Mi querida España, Sevilla o Decir adiós. Entre medias, su intervención en el reconocido Festival de la O.T.I. (1972-2000) con Amor de medianoche, compuesta por el imprescindible Juan Carlos Calderón, y que obtuvo el segundo puesto.

Un single póstumo con las canciones El viaje y Lluvia, apareció en septiembre de 1976. En ese su último año, Cecilia había grabado varios temas que quedaron sin arreglar, pero que fueron instrumentalizados posteriormente por Calderón en un trabajo que salió a la luz en 1983, titulado Canciones inéditas. De este LP, con material de 1976 principalmente, se extraen canciones tan geniales como Doña Estefaldina, Nana del prisionero, Soldadito de plomo o El juego de la vida.



Desde que tú te has ido,
Desde que te has marchado,
Mis manos tienen frío,
Por no tener tus manos.


¿Qué tiene Cecilia que sigue conmoviendo tanto? Su música parece atemporal y evidencia una calidad superior “a la media”; es sentida, directa, acendrada, y se nutre además (¡quién lo diría en estos tiempos!) de un evidente amor y respeto por la literatura clásica española. Su sensitiva modulación de voz y particular dicción, nos comunican recuerdos personales y universales, más la imprescindible influencia de la música anglosajona, sin merma de una personalidad bien definida, con un nivel poético y evocador insólitos, antes y después, en la música de nuestro país.


Cecilia es una autora que me sigue emocionando profundamente. Animo a todos los que aún no la conozcan porque no-es-la-música-que-está-de-moda, que se acerquen al mundo personal y transferible de Cecilia, la mejor confidente de la música española. En esta ocasión, un buen recopilatorio es la elección más acertada. Para mí los mejores son los que CBS sacó en 1990, 20 grandes canciones o, más completo, el de 2006, Un millón de sueños). Y para nuestra ilustración musical, escojo dos temas “menos conocidos” de Cecilia, pero igualmente disfrutables.


Escrito por Javier C. Aguilera

Noticias: Crónica del concierto de Fito & Fitipaldis, gira de teatros 2012

20 noviembre, 2012

| | | 0 comentarios
Es difícil plasmar con palabras cada sentimiento que la música puede ser capaz de transmitir. Y más aún si se trata de música en directo de un artista ya consagrado, con todo el espectáculo y expectativas que ello conlleva. Siempre es una suerte que tu artista preferido actúe en tu ciudad, y, por qué no, todo un orgullo que cuelgue el sold-out semanas después de haber puesto a la venta las entradas para dicho concierto. Es el caso de Fito & Fitipaldis y de su concierto en el Palacio de Congresos de Granada el pasado 10 de noviembre, que resultó ser, como aquí adelantamos, un rotundo éxito.


Esta nueva gira, más íntima y con un ambiente teatral, como ya hablamos anteriormente en nuestro blog, nos permite disfrutar de una manera diferente de la banda, pero siempre con su rock al más puro estilo fitipaldi. Un cambio que también podremos observar en varias de sus canciones, con un lavado musical que pasa por incluir instrumentos no usados anteriormente, para sorpresa y admiración de los presentes. Mandolina, contrabajo, clarinete, banjo, flauta, violín, e, incluso, unas peculiares cucharas a cargo del batería Daniel Griffin, fueron algunos de los nuevos instrumentos que los músicos de la banda se iban intercambiando, con una interpretación sublime de cada uno de ellos. Cabe destacar también que el concierto contó con un público mayoritariamente joven, aunque es cierto que entre los presentes hubo una buena representación de un público más adulto, quizás más atraído por el formato teatral de esta gira o con una mayor capacidad adquisitiva para adquirir el elevado precio de las entradas.


Con una discutible puntualidad, la banda empezó con fuerza, rememorando uno de sus temas más conocidos, Por la boca vive el pez, un comienzo que hizo, sin duda, que la espera mereciera la pena. Una versión cuyo inicio presagiaba un aparente tema acústico, pero que, a la mitad del mismo, recobró su energía habitual para que el público pudiese vibrar con el primer subidón de la noche. Le siguió Sobra la luz, incluido en el disco homónimo a la anterior canción, y con el que pudimos descubrir que éste no iba a ser un repertorio habitual porque, al fin y al cabo, estábamos en un sitio que tampoco era el de siempre. Cerca de las vías fue el tema que le cedió el testigo, y el primero que nos costaría reconocer a lo largo del concierto, ya que fue el primer resultado de la transformación que Fito daría a varias de sus canciones. Éste, por ejemplo, tuvo un sonido más blues y country que el acústico original. Por suerte, quedarían muchos más.


A esta canción le siguió otra que también parecía totalmente nuevo. La nueva versión de A la luna se le ve el ombligo fue una de las canciones imprescindibles del concierto, interpretada magistralmente con mandolina, contrabajo y clarinete, y con un increíble solo de Hammond en el que Joserra Semperena descargó de forma impresionante toda su energía, llevándose una gran ovación por parte del público. A medida que avanzaba la noche, llegaría el turno para el recurrente tema instrumental, que en esta ocasión fue 214 Sullivan Street. Fito invitó a tocar junto a él a un tal Cucharitas, que resultó ser el batería Daniel Griffin, quien exhibió su talento con las ya mencionadas cucharas en esta canción. Un auténtico genio al que en esta gira se le va a quedar el apodo de El cucharitas.


Todos pudimos disfrutar de la cercanía de la banda, con un Fito realmente relajado y simpático que no dudó en hacer bromas con el resto de fitipaldis o dirigirse al público saludando a Graná, para deleite de sus seguidores granadinos. Incluso Joserra Semperena y Carlos Raya se adentraron en el patio de butacas acercando su música aún más a los presentes y causando furor en las personas que encontraban a su paso.

Destacable también cómo Fito rescata temas que hacía tiempo que no interpretaba en directo, sonando como auténticos regalos para los más nostálgicos: Que divertido, Mi funeral, Quiero beber hasta perder el control o A mil kilómetros. En total, fueron siete las canciones rescatadas de sus dos primeros discos como fitipaldi, Los sueños locos y A puerta cerrada, unos álbumes castigados en los imponentes escenarios de sus últimas giras y pensados para un contacto más directo con sus fans.


Te pones esto... ¡y te asalvajas! -bromeaba Fito al colocarse el banjo, otra novedad instrumental que hizo que Para toda la vida sonara como una auténtica ranchera. Otro espectáculo, esta vez de iluminación, fue el que pudimos disfrutar con El ojo que me mira, cuyos focos enfocaban al público presente y, a su vez, eran los focos los que simulaban unos ojos que nos miraban. Otro subidón de adrenalina llegaría con temas inevitables como Antes de que cuente diez o La casa por el tejado, canciones que no pueden faltar en cualquier concierto de Fito & Fitipaldis.


Momento significativo el que vivimos cuando Fito se colgó su eléctrica para deleitarnos con un entrañable solo de guitarra, el cual aún resuena en mi memoria. Los primeros acordes de Al cantar emocionaron a los presentes, desprendiéndose del resto de artilugios e instrumentos que hasta el momento le acompañaban y contando solamente con su voz, sirviendo así como tributo a su época pasada en Platero y Tú. Un homenaje a su anterior formación que no falta en cada una de sus giras y que sirve como recuerdo a los seguidores más veteranos del artista.


Otro de los momentos más intensos de la noche lo protagonizó Soldadito marinero, cuando un Fito desgarrado lanzaba el guante, en este caso, su micrófono, hacia los allí presentes para corear al unísono su mítico Después de un invierno malo... Un himno que se mantiene intacto en cada gira, pero que en ésta cuenta con un toque distinto, más folk y con aires de rock irlandés. Sin duda, uno de los principales temas que consolidó a los fitipaldis como icono del pop-rock español y que sigue presente en la banda ocho años después. Un ejemplo de que las grandes canciones nunca se resienten.


Tras acabar un concierto tan magnífico como este, podemos destacar fundamentalmente dos aspectos. En primer lugar, el sonido. La ventaja de una gira como ésta es que la buena acústica de auditorios y teatros juega a su favor, algo más difícil de conseguir en grandes superficies como polideportivos o zonas al aire libre. Y, en segundo lugar, la banda al completo tendrá un peso y una importancia todavía mayor, ya que la polivalencia de los músicos a la hora de intercambiarse instrumentos es impresionante y da mucho de sí a la hora de versionar sus temas de siempre.

Javier Alzola demostró que no solo sabe tocar el saxofón, destacando en varias canciones con el clarinete o la flauta, e, incluso, atreviéndose con la guitarra. Alejandro Climent alternó continuamente bajo y contrabajo. Joserra Semperena tuvo su momento estrella con el piano y el Hammond, pero aún más con el acordeón. A Daniel Griffin, como decíamos anteriormente, se le recordará como El cucharitas, además de ser un excelente batería. Carlos Raya, el segundo líder de la banda, tampoco decepcionó, manejando al detalle cada sonido de la guitarra eléctrica, mandolina, pedal steel y hasta del violín. Y, sin duda, Adolfo Cabrales, alma máter del grupo y quien, una vez más, supo dar lo mejor de sí mismo con su voz, su entrega y su dedicación. Un trabajo muy elaborado y complejo por parte de todos los integrantes de la banda que se ve totalmente reflejado en el concierto, que hizo disfrutar de una noche fantástica a todos los fans fitipaldis allí presentes.
 


Escrito por Mariela B. Ortega


Noticia: Ganador del sorteo de Halloween 2012

18 noviembre, 2012

| | | 1 comentarios
Damos por concluido el sorteo que iniciamos el 31 de octubre con motivo de Halloween, en el que ofrecíamos una edición de Drácula, de Bram Stoker, un clásico inglés del Romanticismo, y dos marcapáginas temáticos y hechos a mano por nuestra colaboradora JemapelleMidori, de parte de Buscarlibros.com.


Así pues, usando el sistema Sortea2, de visión online, ha resultado ganadora...


Alba Rosello, seguidora de nuestro blog y de nuestro Twitter, a la cual felicitamos y con la que nos podremos en contacto para enviarle su premio.

Agradecemos vuestra participación y esperamos que tengáis más suerte la próxima vez.

La invención de Hugo, de M. Scorsese

17 noviembre, 2012

| | | 0 comentarios
Las críticas (positivas) han estado servidas para un film de Scorsese que se deslinda de sus temáticas habituales y que sorprendió a público y especialistas, especialmente por su sensibilidad y su amor al cine. Estamos, eso sí, ante un guión adaptado del libro La invención de Hugo Cabret, publicado en 2007 y de cierto éxito, el necesario para que una productora y Scorsese se fijaran en esta novela para llevarla al cine tres años después. Aún así, no entraremos en comparaciones con la obra de Brian Selznick, pretendiendo fijarnos más en la proyección de Scorsese tras toda una filmografía alejada de la sensibilidad infantil y delicada de esta película.


Hablar de Martin Scorsese es remitirse a toda una carrera de cineasta que se remonta a finales de los 50, donde un joven de apenas veinte años comenzaba a realizar cortometrajes, y que se iniciaría en largometrajes a partir de 1967. Alcanzaría éxito mundial con Taxi Driver y sigue siendo un fenómeno que no ha parado de trabajar, como muestra tenemos la película de la que hoy os hablamos. Para un director maduro esta obra supone un homenaje a los inicios del cine, entendiéndolo así una vez visto el film, para comprender por qué tantas críticas han hablado de este homenaje lleno de sensibilidad. Una obra en la vejez de Scorsese que sirve para mirar atrás y ver la cuna de los cineastas actuales.


El argumento nos lleva a París en los años 30, a una estación de tren nevada donde (sobre)vive Hugo Cabret, un niño de doce años dotado de un gran ingenio, especialmente para las máquinarina relojera, los engranajes, los autómatas. Vive esquivando al inspector Gustav para no ser llevado a un orfanato y sin más amigos que los relojes de la estación, desde donde observa las vidas de sus trabajadores, pequeñas historias que sirven de subtrama, llenas de sencillez. Sin embargo, pronto el dueño de una juguetería se convertirá en un misterio al arrebatarle el cuaderno de su padre y reconocer al autómata al que intenta reparar. Haciéndose amigo de Isabelle, su ahijada, intentarán descubrir quién es realmente Papa Georges, pese a la reticencia de su familia.


Es inútil hablar de la fotografía tratada con delicadeza o del arte de dirección con que trata a sus películas Scorsese. También podemos dedicar elogios a las actuaciones de los actores, algunos de buena factura, como la realizada por Ben Kingsley, o las apariciones de Christopher Lee o Helen McCrory. Incluso los dos protagonistas infantiles se ganan el favor del público, sobre todo Assa Butterfield en el papel protagónico. Fijándonos en el argumento que se nos muestra, podemos observar situaciones que nos pueden resultar absurdas y donde, en ocasiones, esperamos una mayor profundidad en las historias personales de los personajes, por donde pasamos a vista de pájaro. Sólo en Papa Georges, motivo de investigación y misterio en la obra, nos centraremos, quizás al compartir vida con un personaje histórico tan relacionado con el cine y cuya vida real se pareció a la narración del film, si evitamos a la mayoría de personajes restantes del film, obviamente inventados por el autor de la novela.

 
S. Baron Cohen como Gustav
En ese sentido, poca importancia se le da a la vida de Hugo en comparación y aún menor a la historia de personajes secundarios, como el inspector Gustav, que puede resultar un personaje algo histriónico y esperpéntico, quizás un hombre insensible y con dificultades para relacionarse bien encarnado por un contenido Sacha Baron Cohen. E incluso en ese sentido, y aunque puedan resultar graciosas y entretenidas esas subtramas, se podría haber eludido algunas en pos de profundizar mejor en otras historias. 

También nos falta, pese a estar ante un homenaje al cine, mayor fuerza en las apariciones a este medio, del que sólo veremos una sala de proyección de la época, algunas escenas y un proyector para la ocasión, así como la visión de cómo hacían aquellos primeros cortos en blanco y negro en una productora. 
 
La pasión con la que Mama Jeanne habla en referencia al cine y al trabajo que Georges realizaba muestra un gran amor hacia este arte, con una nostalgia que traspasa al espectador, lo que Scorsese quería transmitir. Porque sí, estamos en La invención de Hugo, pero bien podría trocarse el título y el protagonismo hacia este cineasta, que nos regala una historia de desesperación, de nostalgia y de tristeza ante los acontecimientos que arruinaron todo por lo que había trabajado.

El film nos regala, por otra parte, frases de ánimo que ya hemos escuchado en otra ocasión, y un final feliz para todos los personajes. Porque aunque estamos ante un trabajo muy bien realizado de Scorsese, con buenas actuaciones, pero con un resultado que, fiel a la novela, resulta ser una historia infantil con un trasfondo más profundo, una historia más madura, que seguramente fue lo que atrajo la atención del director.


Merece la pena un visionado, sobre todo porque disfrutar del detalle cuidado de la imagen que nos presenta la película es una experiencia visual, pero más allá, contiene elementos para aburrir a quienes esperen un film serio y una profundidad poco aprovechable para quienes sólo busquen entretenimiento. Lo mejor es no tener grandes expectativas en este film y sólo dejarse llevar por Hugo en su descubrimiento de la historia de Georges.


Escrito por Luis J. del Castillo


En las montañas de la locura y El caso de Charles Dexter Ward, de H.P. Lovecraft

16 noviembre, 2012

| | | 1 comentarios
H. P. Lovecraft
Lovecraft, autor mil veces nombrado (¿leído?), aunque a él probablemente le habría gustado más formar parte de un grupo de “innombrados”. No podía faltar en nuestro baúl siquiera una breve referencia al autor norteamericano nacido en Providence, Nueva Inglaterra, EEUU (1890-1937), y que tanta influencia ha ejercido sobre posteriores escritores y artistas en general, aunque su universo personal no siempre haya sido bien representado (tarea nada fácil, desde luego, en un autor en el que la introspección y la atmósfera resultan tan esenciales). Novelista, ensayista y hasta poeta, Howard Phillips Lovecraft cultivó -mejor inventó- el terror cósmico, ese pánico al vacío, a la disgregación (el terror de Prometheus o En la boca del miedo), dentro de la corriente tradicional del terror sobrenatural. Solitario, introvertido, soñador hasta el paroxismo, Lovecraft sigue siendo un pilar de la cthulhutura de ese terror gótico, sobrenatural y de ciencia ficción.

En las montañas de la locura (1931) tiene por escenario La Antártida, y sigue resultando muy estimulante su lectura por su capacidad fabuladora a través de los restos de una civilización perdida desde hace eones, anterior a la propia evolución humana. Una paráfrasis sobre nuestra difusa relación con el pasado más remoto, cuando el hombre, con los mismos dioses pero de distinto nombre, eran capaces de trasladar enormes bloques de piedra como si fueran de corcho por el solo placer (aparente) de hacerlo.

Juguetes en definitiva de los llamados “Primordiales”, que, según Lovecraft, poblaron la Tierra tiempo ha, procedentes del insondable y maquiavélico (también con b) espacio. Unos hombres, en fin, que fueron un mero entretenimiento moldeado por estos seres “superiores”, formas viscosas que se limitan a “replicar”, obviando toda consecuencia “moral”. 

En las montañas es un relato punteado por los últimos avances científicos de su tiempo (la teoría de la deriva de los continentes, por ejemplo), junto a la imagen impasible, real, de las enigmáticas civilizaciones desperdigadas por el planeta. Subyace en todo momento un respeto por los mitos más arcaicos, que conforman un relato propio de un mundo y un tiempo en el que aun quedaban territorios por explorar.

El volumen que yo manejo (Alianza Editorial) se completa con dos relatos cortos: La casa maldita, en el que el sótano de una vetusta mansión esconde una presencia vampírica (y gelatinosa, claro, estamos en terreno Lovecraft). Resulta especialmente interesante por la descripción de su construcción y la genealogía del caserón, en el que un joven y su tío investigan los sucesos, con resultado feliz.

El segundo relato, Los sueños de la casa de la bruja, muestra otra casa aviesa, situada esta vez en la conocida aldea de Arkham. La presencia no-presencial persiste agazapada entre los extraños ángulos matemáticos de la casa y se aparece en sueños al joven estudiante Gilman. En definitiva, un secreto que ve “la luz” cuando al fin es derruida la casa. 

El caso de Charles Dexter Ward (1928) nos presenta al joven Ward, de 26 años -trasunto del propio autor-, que siempre ha mostrado interés por el pasado y lo arcano, llegando al extremo de expulsar de su vida y su mente el mundo moderno que le rodea.

Le gustan los paseos contemplativos, las calles y barrios antiguos semiderruidos: a este respecto, resulta magnífica la exposición de su carácter tomada de hechos tan cotidianos como el deambular por la ciudad, con la proyección de sus impresiones, sus sensaciones. Y adentrándose en el aspecto de la maldición hereditaria, viene a superponerse la presencia de un antepasado venido de Salem, Joseph Curven, quien, revivido, se sirve del parecido físico que tiene con su descendiente.

Pero no se trata de un caso de posesión al uso, como comprende el lector a su debido tiempo. Curven a su vez, se enfrenta con el doctor Willett, cuyo origen también se remonta a la época indefinida de las antiguas creencias y los viejos mitos enfrentados al emergente cristianismo, ¡entre ruinas romanas! Fantástica en todos los sentidos la descripción de la cripta subterránea que visita el doctor Willett, situada bajo la casa-tapadera de Curven y Ward.

Y ya que estamos con Lovecraft, especialmente primordial es su ensayo El horror sobrenatural en la literatura, reeditado por Valdemar Gótica en una edición cuidada y bonita, como es habitual en esta editorial española, literalmente imprescindible, y de la que sin duda hablaremos en otras gozosas ocasiones.


Escrito por Javier C. Aguilera


Noticias: Funambulista lleva a cabo un crowdfunding para su nuevo proyecto

14 noviembre, 2012

| | | 0 comentarios
El cantante y compositor Funambulista ha decidido desarrollar un crowdfunding para que todos sus seguidores puedan ser partícipes del nacimiento de su nuevo proyecto. Una interesante apuesta que tiene como objetivos grabar nuevas canciones y vídeos para posteriormente recopilarlas todas en una gran edición en formato CD+DVD. En My Major Company pueden verse todas las recompensas que se ofrecen a cambio de aportar ayuda a esta ambiciosa campaña.


Con esta acción, Funambulista sigue el camino que emprendió en abril de 2012 iniciando un nuevo proyecto, basado en cuatro pilares: cercanía, compartiendo con sus seguidores todos los pasos del proyecto; inmediatez, canción grabada, canción presentada, en digital, sin esperar a un formato físico: y convertirse, por tanto, en una experiencia audiovisual completa y, a su vez, online.

Actualmente, en esta nueva etapa, ya ha presentado tres canciones con gran éxito y aceptación entre sus seguidores: Fiera en abril, Tuvimos suerte en julio y Puro azar en octubre. En los próximos meses, irá grabando y publicando nuevas canciones y vídeos de la mano de sus seguidores, estableciendo para la primavera de 2013 el lanzamiento de ese gran recopilatorio.

 

Las recompensas que se ofrecen en el crowdfunding a todos los seguidores de Funambulista, que se convertirán en mecenas, van desde aparecer en uno de los próximos videoclips, conseguir packs completos (con álbum deluxe, entrada a un concierto, camiseta, chapa y postal firmada) hasta disfrutar de una experiencia en familia: un concierto privado de Funambulista un grupo reducido, entre otras muchas opciones.

El por qué de desarrollar este crowdfunding lo explica el propio Diego Cantero, cantante y compositor de Funambulista: “Nos parece una nueva alternativa a la industria de la música, porque creando sólo para vosotros vamos a ser más libres, porque no hay mejores mecenas que los que nos escucháis, porque queremos demostrar que juntos podemos y que existen otros caminos más amables y cercanos. Podéis colaborar optando por cualquiera de las muchas recompensas que hemos preparado para vosotros. Desde ya: gracias a todos por acompañarnos en esta aventura. ¡A por ello!”

En Baúl del Castillo no es la primera vez que informamos y seguimos un proyecto de una importancia y complejidad como este. Ya informamos en su día del crowdfunding que llevó a cabo Galileo Campanella para el lanzamiento de su novela, Heliópolis, y que, por suerte, acabó logrando su objetivo. Esperamos desde aquí que Funambulista tenga la misma fortuna, aún quedan dos meses y medio de plazo para conseguirlo. Como aperitivo, os dejamos con la última canción que ha presentado online, Puro azar, un tema desgarrado, oscuro y con un estilo más rockero del que Funambulista nos tiene normalmente acostumbrados.


Si tienes curiosidad por tener más información sobre su proyecto y convertirte en mecenas del artista, puedes hacerlo aquí. Desde 3€ puedes conseguirlo.

¡Mucha suerte!


Escrito por Mariela B. Ortega


Música Inolvidable (IX): Dionne Warwick y Kenny Rogers: Heartbreaker & Eyes that see in the dark

13 noviembre, 2012

| | | 0 comentarios
I can't see anything,
see anything but you.
There could be some many others,
but I can't see anything but you.


Siguiendo con lo anunciado en nuestra anterior entrada de la sección Música Inolvidable, presentamos hoy los otros dos trabajos compuestos enteramente por Bee Gees para otros artistas. El primero de ellos es Heartbreaker (Arista, 1982) cantado, nada menos que por Dionne Warwick, auténtica dama del soul y el pop, tía de la malograda Whitney Houston, además de embajadora de Buena Voluntad por la Organización de las Naciones Unidas. Warwick ya había trabajado con nombres imprescindibles de la música como el también desaparecido Hal David, Burt Bacharach o Johnny Mathis, y aún lo haría con Luther Vandross, Gladys Knight, Elton John o Stevie Wonder (con este último por ejemplo, en la celebrada banda sonora The woman in red, 1984).

Take the short way home,
you can take care of your health.
In this world of evil
I can't keep you to myself




El disco Heartbreaker es pura magia, todas las piezas encajan a la perfección formando un “todo”, y el ramillete de temas (diez en total) resulta inolvidable, pues son temas arreglados con gusto, retentivos y pegadizos (eso que parece molestar a algunos, a aquellos que piensan que la música no ha de ser popular, ya que solo la música seria, difícil, está bendecida por la musas- será por las musarañas). Temas en definitiva, que demuestran -como en el siguiente trabajo que veremos-, que los Bee Gees (y concretamente Barry Gibb), se encontraban en un admirable estado creativo. Este trabajo es la prueba fehaciente de que en un LP todas las canciones eran importantes, y no solo el éxito de turno acompañado con relleno.

We know the journey to a better life,
And we never to be letting go,
You got to learn to be lonely to find what you’re living for,
Making love on a midsummer night, 

I love those midsummer nights.

Kenny Rogers, Houston, Texas, 1938, era el cuarto hijo de una familia de siete, de padre carpintero (Edward) y madre enfermera (Lucille). Comenzó a cantar a los veinte años imitando a sus ídolos (entre sus preferencias de siempre estaban Chuck Berry o Nat King Cole). Pero hay un año clave en la carrera artística de Kenny Rogers: 1977. Ese año, logró al fin un éxito resonante, nunca mejor dicho, con el tema Lucille (recordemos, nombre de su madre), y a partir de ahí, su voz se sumó a la de otras grandes estrellas del country como Willie Nelson o John Denver (por citar dos de los más representativos).

Kenny, Dolly y Barry
Podríamos recomendar (que lo hacemos), trabajos tan maravillosos como The gambler (EMI, 1978) o Kenny (EMI, 1979), que a estas alturas no merecen presentación, pero siguiendo con la línea que nos hemos marcado, hemos de destacar, también con letras doradas, el trabajo Eyes that see in the dark (RCA, 1983), como anticipamos, compuesto y arreglado por The Bee Gees. Un trabajo que marida con pasmosa habilidad pop y country a lo largo de otros diez inolvidables temas. Probablemente el más conocido de ellos es el cantado a dúo con la maravillosa Dolly Parton, Islands in the stream. Pero todo el disco es una joya.


My love we'll never be found
If you believe
we got eyes that see in the dark… 



A estas alturas, Rogers es un artista más que consagrado de la música country y pop. Su asociación a grandes cantantes como Dolly Parton y Dottie West ha legado títulos imborrables en la historia de la música (ya que no hablamos solo de géneros, sino de música en general). Y para hacer justicia a los trabajos comentados, insisto en lo que decía en la entrada anterior, se deben escuchar los álbumes íntegros.


Escrito por Javier C. Aguilera "Patomas"


El frío modifica la trayectoria de los peces, de Pierre Szalowski

12 noviembre, 2012

| | | 0 comentarios
Algunas navidades son verdaderamente inolvidables. Es el caso de las vividas por un niño de once años, protagonista de la novela El frío modifica la trayectoria de los peces. Y es que una separación siempre es un hecho dramático, y más aún si se produce en nuestros propios padres. Es por ello que la separación de los progenitores de este niño supone una noticia traumática para él, teniendo en cuenta que sólo es un chaval de once años.  Por si esto fuera poco, se avecinaba un panorama aún peor.


Nos trasladamos a la navidad de 1998 en Quebec, Canadá, un lugar apacible que se ve sorpendido por una copiosa nevada, que deja a la ciudad atrapada en una realidad de hielo. Sin duda, la peor tormenta que Quebec había conocido jamás. Por suerte, no hay mal que por bien no venga, y fue gracias al hielo como nacieron situaciones inesperabas. Los habitantes de la zona comenzaron a recordar sentimientos que ya creían olvidados, y la rutina se detuvo por unos días. Algunos hechos y costumbres dejaron de ser como habían sido durante mucho tiempo e, incluso, los peces de un vecino del protagonista modificaron su comportamiento y la trayectoria que solían seguir en el acuario. En definitiva, aquella tormenta cambiaría para siempre la vida de todos ellos. En especial, la vida del niño protagonista, del cual no llegaremos a saber su nombre a lo largo de la novela. Esto es algo que nos hace pensar que se trate del propio autor, Pierre Szalowski.

Pierre Szalowski
Nacido en Canadá, fue fotógrafo de prensa, periodista, editor de una publicación mensual de boxeo, diseñador gráfico, director artístico y publicitario, diseñador de softwares educativos y productor de videojuegos. Pero Pierre siempre quiso que su vida fuera una aventura permanente. En 2003 decidió no continuar en el mundo del periodismo, la publicidad y los videojuegos para convertirse en un guionista y escritor. En ese mismo año dejó la vicepresidencia de la empresa Ubisoft para dedicarse a la redacción de guiones como Ma fille, mon ange, su primer guión llevado a la gran pantalla, y Tragédies, su primer documental. La obra que hoy reseñamos, El frío modifica la trayectoria de los peces, es su primera novela, publicada en 2009 y convertida en todo un éxito de ventas tras ser traducida en más de diez idiomas.


La teoría de los nudos es una ciencia matemática compleja que permite explicar cosas muy simples de la vida. Cuando se tira del hilo de un ovillo de lana enmarañada, unas veces se deshace de golpe, otras veces se enreda aún más. Es como la vida: pequeños gestos pueden tener grandes consecuencias. Y a veces el mismo gesto no tiene el mismo efecto. 
El frío modifica la trayectoria de los peces

Panorámica de Quebec en plena nevada
Escrito en primera persona, con un lenguaje sincero y expresiones espontáneas propias de un niño de once años, descubriremos la historia de esta felicidad caída del cielo. Conoceremos a sus padres, quienes no se han dado una nueva oportunidad; la vecina bailarina de striptease que conoce lo que es el verdadero amor; los vecinos que aparentemente son hermanos y que apenas se relacionan con el vecindario; su mejor amigo y el padre de éste, un apático y solitario señor; y el vecino estudiante ruso, cuyos peces son su mayor ocupación y cuyas teorías matemáticas sobre la vida son su mejor entretenimiento. De todos ellos comenzarán a desatarse liberaciones, reconciliaciones con la vida, con uno mismo y con los demás, vocaciones ya olvidadas y, sobre todo, la fuerza que tiene el amor y la unión entre personas.

Y todo gracias a una desgracia.


Porque si el frío modifica la trayectoria de los peces, ¿por qué no iba a hacerlo sobre la de las personas? Pequeños cambios en nuestra vida pueden conseguir hacer ver las cosas totalmente diferentes.

Finalmente, la tormenta pasó.

A veces, las situaciones inesperadas hacen que veamos todo diferente. Y es que esta historia supone un soplo de aire fresco para todo aquel que con ella se encuentre. Un regalo de esperanza, unión y calidez humana del que se podría tomar ejemplo en una situación similar.


Escrito por Mariela B. Ortega


Perro blanco, de Samuel Fuller

10 noviembre, 2012

| | | 2 comentarios
Cuando se hace cargo de Perro blanco (White dog, Paramount, 1981-doy preferencia al año de realización y no al de estreno), Samuel (Sam) Fuller acababa de regresar al cine con Uno Rojo: División de choque (The big Red One, 1980), tras pasar más de una década (la de los 70) sin (poder) hacer cine. Fuller, realizador de obras tan notables como Yuma (1957), Casco de acero (1951) o Corredor sin retorno (1963), era uno de esos directores de antaño con una visión personal y reconocible, una identidad que basculaba entre el registro realista más descarnado y la impronta metafórica más fulgurante.

El productor de la cinta, Jon Davison, interesado en el potencial atractivo del relato (obra de Romain Gary) de cara a eso que se llama “la taquilla”, contrató a Curtis Hanson, con el que había trabajado en la estupenda Piraña (1978) de Joe Dante, para que puliera el guión junto a Fuller (lo que también explica la presencia del entrañable Dick Miller en una aparición breve, ¡como todas las de Miller en esa época!). El equipo técnico contó además con la fotografía del recientemente desaparecido Bruce Surtees (hijo del mítico Robert L. Surtees), junto a otro elemento también muy apreciado por los aficionados, la banda sonora de Ennio Morricone.

Bien, lo que pasó fue que el guión presentado -y finalmente rodado con consentimiento de la productora-, resultó más controvertido de lo previsto. Lo suficiente para que Paramount, tras un rápido estreno en algunas salas, decidiera aparcar la obra a la que en principio había otorgado su plácet, considerando que sería mal entendida o resultaría incómoda dentro del circuito comercial habitual (plagado por activistas algo virulentos en aquel momento). Digamos que se puso el parche antes de que apareciera le herida, llegando incluso a negar su exhibición en prestigiosos festivales internacionales, donde era bastante requerida.


No fue hasta 1991 que pudo reestrenarse con gran éxito en EEUU. En España, concretamente, llegó a través del circuito doméstico en 1986, con la habitual edición en video (aunque ignoro si llegó a estrenarse en salas comerciales).

Perro blanco ofrece una narración muy atinada, punteada por la imagen desde el principio. Así ocurre cuando la joven July (Kristy McNichol) acude a la clínica veterinaria. Fuller la encuadra con la doctora en determinado momento, dividiendo el plano y refrendando así, a través de la imagen, lo expuesto verbalmente: que para la pareja de veterinarios de la clínica (seguramente, y dada la acidez del relato, para todo el gremio), un perro más es solo puro trámite, una mera cuestión crematística. Otro detalle interesante también lo dice y lo muestra Fuller: la soledad buscada de Julie. Una joven que ha decido vivir en un semi-aislamiento en las colinas, pero sin perder el contacto con el mundo urbano, “real”.


Al poco, otra secuencia magnífica, esta vez en el interior de la vivienda, en la que la cámara adopta una posición subjetiva, que no corresponde al perro como podríamos pensar en principio, sino a un intruso. Secuencia además no desprovista de cierta ironía: el can parece cerrar los ojos ante el espectáculo retransmitido por la televisión (que muestra a su vez otra secuencia violenta, curiosamente en blanco y negro), como espantado por dicha violencia, y molesto por el ruido. Pero Fuller reserva el momento más escalofriante al propio ser humano, en su manera de quitarse los problemas de encima, como comprueba la propia Julie durante su visita a la perrera.

Otros momentos magníficos son la aparición, casual, del policía durante la cena en el centro El arca de Noé, que hace a los comensales sentirse incómodos porque les recuerda su inacción para con la ley (¿la justicia?) después de los acontecimientos acaecidos (trato de nos desvelar mucho acerca de la trama en atención a quien no haya visto la película).


O la visita nocturna de Keys (Paul Winfield), el antropólogo y entrenador que vive de educar animales para el cine, al perro, convertido en auténtico sujeto-paciente destinado a la erradicación de un mal concreto; más el momento aparentemente gratuito del animal en su jaula, solo, y que a mi me recuerda, ¡salvando las distancias!, a aquel plano de Jack Nicholson en El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), cuando la locura se va apoderando finalmente de él (ese tercer estado que ha expuesto Keys anteriormente).

O claro está, la propia conclusión del relato, en la que no resulta difícil hallar una metáfora del propio ser humano, que desarticula la sobada posibilidad de que las personas pueden cambiar, como se suele decir.

Samuel Fuller junto al perro del film
Perro blanco, gracias a la labor de Fuller, la aplicación de su estilo, halla en la concreción del resultado la baza de la inquietud. El oficio del cineasta de Massachusetts emerge a través de esa concreción y sequedad; es evidente que se siente cómodo con el material reescrito, ofreciendo la gran película que es, arriesgada, valiente y sincera. Como lo fue el cineasta toda su vida.

Diría que Perro blanco es una obra bien acendrada, una serie “B” ejemplar despojada de toda hojarasca. 

Escrito por Javier C. Aguilera


Adaptaciones (VIII): El nombre de la rosa, de Jean-Jacques Annaud

09 noviembre, 2012

| | | 0 comentarios
El éxito que vivió una novela italiana en los años 80 la catapultó como objetivo de una adaptación cinematográfica seis años después. Umberto Eco se había convertido en un fenómeno editorial con esta obra titulada El nombre de la rosa (1980) y que, a simple vista, era una novela negra situada en la Edad Media. Las referencias culturales de la obra así como los distintos niveles de lectura que ofrece podrían dar mucho de qué hablar, pues estamos ante un conjunto de citas, referencias intertextuales y argumento detectivesco-medieval que ha suscitado centenares de páginas de crítica y análisis. Incluso algunos años más tarde su publicación, el autor decidió escribir un volumen dedicado a ser una especie de poética de la obra: Apostillas a El nombre de la rosa (1984).

Sin embargo, lo que hoy nos ocupa es la adaptación que llevó a cabo Jean-Jacques Annaud en una producción ítalo-franco-alemana. Es importante aclarar, para comenzar, que el director francés, conocido por otras obras como En busca del fuego (1981) o Siete años en el Tíbet (1997), no quiso que su película se conociera como una adaptación de la famosa novela, sino de una interpretación personal inspirada por la misma. 

De ello mismo hablaría Umberto Eco en alguna entrevista de la época, señalando que Annaud ya avisó que no haría una copia cinematográfica del libro, sino un palimpsesto, es decir, un manuscrito que se escribía encima de otro original, produciendo la creación de dos textos diferentes. No obstante, advierte el autor italiano, si él no hubiera estado contento con la visión del film, su nombre no hubiera aparecido en los créditos como autor de la novela original e inspiradora.

Jean-Jacques Annaud y Umberto Eco
Así pues, la película evade especialmente discusiones filosóficas o teológicas que aparecían en la novela para centrarse en el thriller medievalista y en la historia de amor, alterando algunas escenas del texto base para encontrarnos con una obra más adecuada al lenguaje cinematográfico. Conserva, no obstante, muchos de los guiños culturales que había en la obra original e, incluso, los potencia. 

El espíritu del libro, en cierta forma, sobrevive edulcorado y adaptado para otro tipo de espectador. No en vano, la película se convirtió en un éxito popular, aunque no tanto para la crítica que vio en el film una traición a una obra magnífica (efecto que aún hoy se produce en aquellos que buscan encontrar en una película el mismo lenguaje que encontró en un libro).


Centrádonos en la película y en el argumento que nos presenta, nos situamos en una abadía medieval a la llegada de dos monjes, uno es Guillermo de Baskerville, y el otro, un novicio, aprendiz del primero, llamado Adso de Melk. Ambos son recibidos como invitados en esta abadía, a la que llegan, según descubriremos después, para un debate entre el papado y los franciscanos sobre la riqueza o la pobreza de Jesús, un debate que bien podría parecer insignificante, pero que trascendía y afectaba a la cúpula eclesiástica, al cuestionarse si ellos, como seguidores de Jesús, debían ser o no ricos.

No obstante, dada la gran inteligencia e intuición de Guillermo, este se percatará de la sombra misteriosa que se cierne sobre la abadía, marcada por una serie de muertes extrañas en referencia al libro bíblico del Apocalipsis. Nuestro protagonista, interpretado por Sean Connery, ignorará esas profecías para centrarse en un análisis crítico y concienzudo: hay un asesino y una motivación en todo aquel asunto, y él debe resolverlo antes de que quede en manos de una explicación evadida de realidad.

Sherlock Holmes, Guillermo de Baskerville y Guillermo de Ockham
Con cierta brevedad, podríamos expresar que este film bien podría tratarse de una historia de un Sherlock Holmes medieval, pues Guillermo de Baskerville se convierte en una referencia continua a este personaje, compartiendo su apellido con el famoso caso El sabueso de los Baskerville y tomando alguna frase popularizada del personaje, como el "elemental" cinematográfico. Como nuestro querido detective, del que ya hemos hablado en otras ocasiones tanto literaria como cinematográficamente, Guillermo conduce su pensamiento por la lógica y la razón, siguiendo sus mismos procedimientos analíticos e ignorando lo sobrenatural como explicación final. También hay otro homenaje, más erudito, a Guillermo de Ockham, pues comparten pensamiento teológico e incluso Ockham participó en un debate en torno a la pobreza -o riqueza- de la Iglesia.

Además, su compañero y ayudante Adso comparte con Watson, además de una pronunciación similar, una personalidad parecida, sorprendido siempre de las dotes de su maestro, aunque quizás en esta versión medieval, más dependiente de Guillermo. La relación entre mentor y alumno comparte líneas con la relación entre los dos amigos londinenses, e incluso es Adso el narrador de esta historia desde su vejez, al igual que Watson se encargó de dar a conocer las investigaciones de Holmes.


Siendo una película negra, también acierta en la temática sobre el libro en la Edad Media, mostrando su importancia para la vida medieval, mostrando a la par la admiración de Guillermo de Baskerville a la biblioteca de la abadía como la consideración de peligro que recibían los textos, siendo un libro el motivo de todos esos hechos turbios. Precisamente, el texto bíblico del Apocalipsis es la base para los crímenes de la abadía, justificación del asesino para alejar sospechas y causar el caos entre los frailes más crédulos. 

Años más tarde se volvería a tomar una justificación bíblica para la realización de crímenes en Seven (David Fincher, 1995), pero en un contexto más contemporáneo, coinciden incluso en el aspecto de una de las víctimas. Y la biblioteca es vista también como un laberinto con trampas, señal de cómo los libros eran considerados peligrosos para manos inocentes (teniendo en cuenta lo que se concebía peligroso para la Iglesia católica medieval). Otra de las escenas la dedican a la lectura de los edificios, pues dado el valor que se le otorgaba al mundo, interpretado como un libro natural, así creaban esculturas que representaban las Sagradas Escrituras, que Adso ve representadas en las esculturas de la abadía.


Por otra parte, hay una historia de amor que, a diferencia del libro, se ve potenciada. Adso, incumpliendo en cierta forma sus votos, se entrega a una relación carnal con una campesina de los alrededores, quien será culpada por la Inquisición de los crímenes de la abadía, al ser considerada bruja. La interpretación del título, El nombre de la rosa, que en la obra original tenía otro significado, adquiere en la película un matiz romántico, quizás más identificable con el espectador.

Abundan, además, las referencias a la sexualidad en las conversación, sobre todo el tema de la homosexualidad en los frailes de la abadía, así como las escenas que muestran la vida monacal en el medievo, la diferencia de clases e incluso la realización de la matanza del cerdo. No obstante, pese a esa buena adaptación, la película pierde el cuestionamiento del libro sobre el bien y el mal, adjudicando el papel de malvados a unos personajes concrectas que recibirán, en cierto sentido, su castigo. Surge, por ejemplo, Bernardo Gui, que bien podría ser el Moriarty de Holmes para Guillermo, y que representa la vertiente más sanguinaria de la Inquisición.

F. Murray Abraham interpretando a Bernardo Gui
A pesar de que nuestro protagonista fue inquisidor, este interpreta el papel que desempeñó como una orientación dentro de la Iglesia hacia la (re)orientación de los considerados herejes, mientras que en la actualidad en la que se desarrolla la película, la Inquisición ha adoptado una postura más radical, tendiendo al castigo y al asesinato, representado en este caso por el mencionado Bernardo. Ante este tipo de actitud y de resolución, Guillermo tan solo muestra su negación.

En este sentido, el personaje principal se nos presenta como un pensador revolucionario, incluso contra ideas tan arraigadas en su época como la consideración de la mujer como ser malvado (heredera de la Eva bíblica); Guillermo parte de la idea teológica de que una criatura de Dios no puede ser mala. Algunos guiños al carácter innovador de este personaje serán tanto los binoculares que usa como en algunos cubiertos que emplea para comer, para sorpresa de los frailes de la abadía.

Feodor Chaliapin Jr. interpretando a Jorge de Burgos
En el lado contrario, encontramos al anciano y ciego Jorge de Burgos, representante del pensamiento arcaico de la Iglesia, contra la renovación que supone Guillermo. Este personaje tenderá a emitir juicios favorables a la interpretación del castigo divino o apocalíptico frente a la investigación casi científica del recién llegado. Algunas características del personaje, como su ceguera y su nombre son un pequeño homenaje de Eco a Jorge Luis Borges, a quien admiraba. Feodor Chaliapin Jr. lo encarna a la perfección.

A nivel interpretativo, Sean Connery destaca con sus dotes artísticas, consiguiendo un contundente Sherlock Holmes algo envejecido y medievalizado, perdón, un Guillermo de Baskerville. El joven Christian Slater proporciona a Adso ese aura de pureza e inocencia que el personaje reclamaba,; este papel supuso un salto en su carrera.

Ron Perlman, que despegó en el cine gracias a Annaud y su En busca del fuego, vuelve a trabajar con el director para interpretar a Salvatore de Monferrate, un personaje que se adecúa en cierta forma a su físico, mejorado gracias al gran maquillaje de Hasso Von Hugo, y donde el actor consigue destacar, siendo a veces un ser monstruoso del que el espectador puede sentir lástima, miedo o una fría indiferencia odiosa, actitudes caracterizadas por distintos personajes en la película.

Ron Pearlman como Salvatore
Por otra parte, Valentina Vargas consiguió fama mundial gracias al film, quizás no tanto por sus dotes interpretativas (dada su escasa presencia en escena), sino por esas miradas y esos movimientos que proporcionaban una gran sensualidad al personaje de la mendiga, característica necesaria para el personaje que debía cautivar al joven novicio Adso y enamorarlo con tan solo una mirada.

En definitiva, estamos ante una película bien ambientada, que aporta una perspectiva más centrada en la investigación de un crimen y en el amor que la obra en la que se basa, pero conservando con acierto algunas escenas sobre discusiones teológicas y culturales más extensas y propias de la novela. Annaud consigue entretener al espectador aportándole lo esencial de la obra de Eco, creando un film disfrutable que, pese a unos efectos envejecidos, se mantiene con buena salud y atractivo.


Escrito por Luis J. del Castillo


Lo más visto esta semana

Aviso Legal

Licencia Creative Commons

Baúl de Castillo por Baúl del Castillo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

Nuestros contenidos son, a excepción de las citas, propiedad de los autores que colaboran en este blog. De esta forma, tanto los textos como el diseño alterado de la plantilla original y las secciones originales creadas por nuestros colaboradores son también propiedad de esta entidad bajo una licencia Creative Commons BY-NC-ND, salvo que en el artículo en cuestión se mencione lo contrario. Así pues, cualquiera de nuestros textos puede ser reproducido en otros medios siempre y cuando cuente con nuestra autorización y se cite a la fuente original (este blog) así como al autor correspondiente, y que su uso no sea comercial.

Dispuesta nuestra licencia de esta forma, recordamos que cualquier vulneración de estas reglas supondrá una infracción en nuestra propiedad intelectual y nos facultará para poder realizar acciones legales.

Por otra parte, nuestras imágenes son, en su mayoría, extraídas de Google y otras plataformas de distribución de imágenes. Entendemos que algunas de ellas puedan estar sujetas a derechos de autor, por lo que rogamos que se pongan en contacto con nosotros en caso de que fuera necesario retirarla. De la misma forma, siempre que sea posible encontrar el nombre del autor original de la imagen, será mencionado como nota a pie de fotografía. En otros casos, se señalará que las fotos pertenecen a nuestro equipo y su uso queda acogido a la licencia anteriormente mencionada.

Safe Creative #1210020061717
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...