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Notting Hill, de Roger Michell

08 septiembre, 2015

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William es el dueño de una tienda de libros de viajes en Londres, en el barrio de Notting Hill. Un día entra a la tienda Anna Scott, una de las actrices más famosas de Hollywood, pero a la que el poco cinéfilo William no reconoce. Lo que sí surge es el flechazo instantáneo; pero conocer, y mucho menos seducir, a una persona tan famosa, que no puede dar dos pasos sin que le asalten los admiradores, resulta ser bastante complicado. Pese a todo, Anna se siente atraída por el torpe y tímido William: disfruta visitando el piso que comparte con el excéntrico Spike, o tratando con gente cotidiana, con sus dichas y desdichas, como son los familiares de William. ¿Será posible este amor entre un desconocido y una estrella, toda una bomba informativa para la prensa rosa y el cotilleo?


En esta película nos encontramos ante una historia de amor atractiva, en la que se reflejan plenamente las diferencias sociales entre la pareja y las distintas dificultades a superar. Julia Roberts y Hugh Grant forman un dúo de protagonistas perfecto, lo que a él le valdría para consolidarse (y quizás encasillarse) como un brillante actor dentro de la comedia romántica. El guión, al igual que otras películas protagonizadas por Grant, como es el caso de Cuatro bodas y un funeral o Love Actually, es de Richard Curtis, y bajo la dirección encontramos a Roger Michell (conocido por Persuasión o Morning glory). 


Richard Curtis se ha caracterizado a lo largo de su carrera por idealizar el amor a la hora de encontrar la pareja perfecta, las locuras que llegamos a realizar por conquistarla o el historial de relaciones insatisfechas hasta poder encontrarla. Esa idea también la encontramos en William, quien trata de superar una decepción amorosa cuando conoce a la enigmática Anna, de quien se enamora fugaz y apasionadamente y hará de todo por adentrarse en su vida, incluso en el frenético mundo de la fama.

A las muchas y divertidas situaciones del film se suma el descubrimiento del actor Rhys Ifans, quien posteriormente ha acumulado numerosos proyectos como Mr. Nice, en la que participan los españoles Luis Tosar y Elsa Pataky, o como protagonista principal en Anonymous. En su primer papel taquillero, Ifans da vida a Spike, el peculiar y entrometido compañero de piso de Hugh Grant, el cual, pese a su aspecto externo, es un personaje con un gran corazón.


“La gente va a dar por supuesto que, al interpretar a una actriz, me estoy interpretando a mí misma, o que la entiendo perfectamente. Y no es así. Los actores tienen personalidades diferentes, y viven experiencias distintas. Muchas veces no nos parecemos en nada.” Son declaraciones de la propia Julia Roberts cuando habla de interpretar un papel similar a su vida real. Aunque es cierto el protagonismo que tienen que afrontar en su día a día, como refleja la escena de la película en la que tiene que promocionar su nueva película: multitud de paparazzis de manera habitual, entrevistas promocionales, al que acuden multitud de periodistas, que suelen recibir respuestas muy parecidas a preguntas también muy parecidas. El tiempo apremia, y hasta una estrella como Julia Roberts puede estar agotada después de responder lo mismo por enésima vez. Pero así es la vida en Hollywood.

Una escena divertida del film es la protagonizada por Hugh Grant haciéndose pasar por periodista en una promoción de la nueva película de Anna para así poder pasar un rato con ella y conseguir una cita. Lo que no imaginará es que acabará también entrevistando al resto del reparto, lo que dará lugar a una serie de cómicas y embarazosas situaciones para William.


La música es otro punto importante a favor de la película. Romántica y buena banda sonora, por la cual va centándose la historia y logra amenizar en su justa medida, ayudar y disimular esos tiempos muertos, esos pensamientos al aire de los protagonistas, rellenándolos y, además, aumentando en todo momento las sensaciones que transmiten al espectador. Y es que la comedia romántica inglesa es casi un género en sí mismo, caracterizado, entre otras cosas, por lo cuidadísimo del guión y lo bien desarrollados que están los personajes, incluso los secundarios.  

De tono entre romántico y melancólico, pero con acertados y concretos toques de humor, funciona como una comedia entretenida y conclusiva, sin caer en tópicos pastelosos o pomposos típicos del género romántico. Esta pareja demuestra que por muy surrealista que pueda parecer una historia de amor, a veces todo encaja de una forma tan extraña como perfecta.

Escrito por Mariela B. Ortega


Una cuestión de tiempo, de Richard Curtis

22 julio, 2014

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A sus 21 años, Tim Lake descubre que tiene un poder sobrenatural que hará cambiar su vida para siempre: puede viajar en el tiempo. Según le confiesa su padre, todos los hombres de su familia han heredado también ese don, algo que Tim no piensa desaprovechar; así podrá safisfacer su mayor deseo, el de tener novia. Después de trasladarse a Londres para trabajar en un bufete de abogados, acaba conociendo a la dulce e insegura Mary. Pero según avanza su curiosa y peculiar vida, Tim descubre que ese don tan especial no puede protegerle de las tristezas ni de los altibajos que afectan a cualquier familia, tal y como podría esperarse. Además descubrirá que viajar en el tiempo tiene sus limitaciones, como cualquier otro don, y que, incluso puede ser peligroso para él y todo aquel que le rodea.


Dirigida por el británico Richard Curtis, uno de los grandes artífices de la comedia romántica contemporánea, Una cuestión de tiempo (About time, 2013) plantea las características de una película romántica usual redefiniendo la fórmula con la que aborda al espectador. Así, vuelve a lograr el éxito del público tras las ya consagradas Cuatro bodas y un funeral (1994), Notting Hill (1999) y, sobre todo, Love actually (2003). Y es que en sus películas no se repite la fórmula, no recrea la lágrima por la lágrima o la risa por la risa, aunque, curiosamente, todas pueden resultar extrañamente parecidas; quizás porque sus trabajos evocan sentimientos encontrados en uno mismo. Ambas características, la no-fórmula y las señas de identidad, están muy presentes en Una cuestión de tiempo, su último film.

Tim (Domhnall Gleeson) y Mary (Rachel McAdams)
Tim Lake es encarnado por Domhnall Gleeson, un tierno chaval que a veces puede llegar a desesperar. Pero sólo un poco; Lake es un romántico empedernido, y utilizará esa cualidad para enamorar a Mary, una fantástica Rachel McAdams, a la que conoce tras mudarse a Londres. Y para ello, y cómo no, no parará de viajar hacia atrás para mejorarse a sí mismo, enmendar cualquier posible error y, finalmente, poder conquistarla. Así, de Una cuestión de tiempo se desprende el valor de las segundas oportunidades y hasta qué punto estamos dispuestos a llegar para ofrecer a los demás lo mejor de cada uno.

Otra seña de identidad en las películas de Curtis son los diálogos, a veces tan acertados como desacertados o prescindibles. Pero sin duda, un gran atractivo es cómo el peso de la historia no sólo recae en los protagonistas principales. También encontramos a esos personajes secundarios tan conmovedores e imprescindibles en sus trabajos, como el escritor de teatro frustrado o la hermana tan frágil como rebelde. Obviamente, mención especial a Bill Nighy, que vuelve a repetir con Curtis desempeñando esta vez el papel de padre, suegro o tío hilarante que todos querríamos tener. Y todos ellos con sus correspondientes ciclos vitales y sus emociones: el enamoramiento, el matrimonio, la estabilidad adulta o el miedo a la muerte. Características de sus trabajos que ya pudimos encontrar anteriormente, como en Love actually, y que aquí cobra un matiz prácticamente trascendental.

Bill Nighy (padre de Tim) y Lydia Wilson (hermana de Tim)
Aun a riesgo de caer en la cursilería o en el dramatismo, Curtis logra alternar al límite, pero de manera magistral, la comedia romántica y el drama familiar, tomando de base el esquema chico conoce a chica sin perderse en los detalles, ampliando esta visión elaborando una panorámica mucho más certera: la de una vida entera. Momentos claves de la película que reflejan estas características, sin revelar partes trascendentales del metraje, serían cómo Bill Nighy revela a su hijo el peculiar secreto familiar que esconden los hombres de su familia; la primera aparición de Rachel McAdams a la salida del restaurante, de un genuino y fulminante romanticismo; e, incluso, ese desenlace en una playa, de fondo a Nick Cave, de una eficacia y emoción impactante.72003/

Porque nos encontramos quizá ante una de las muchísimas comedias románticas que se estrenan al año en los cines, pero con matices que la pueden hacer destacar frente al resto. Una cuestión de tiempo es una entrañable mirada a la vida en su amplitud: la juventud, la madurez, a qué significa ser padre, qué ser hijo, y cómo uno deja de ser hijo cuando abraza sin temores la paternidad. 


Escrito por Mariela B. Ortega


Love Actually, porque el amor está en todas partes

04 enero, 2012

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Ambientada en el Londres contemporáneo durante los dos meses anteriores a las fiestas de Navidad, Love Actually, dirigida por Richard Curtis, entrelaza una serie de divertidas y conmovedoras historias que conforman en una sola, pero con muchos puntos culminantes en el día de Navidad. El amor, ese gran embaucador, iguala a todos a la hora de complicarles la vida, actuando como hilo conductor de todos ellos. Los amores y las vidas de todos estos londinenses se mezclan y entrecruzan con resultados románticos, divertidos y agridulces para todos los que han tenido la suerte o la desdicha de enamorarse.


Mientras que el nuevo primer ministro británico (Hugh Grant) se enamora de una de las mujeres de su gabinete (Martine McCutcheon), un escritor (Colin Firth) descubre que su novia (Sienna Guillory) le es infiel con su propio hermano, por lo que decide marcharse hasta el sur de Francia, donde conocerá a su nueva asistenta (Lucía Moniz). Una mujer felizmente casada (Emma Thompson) empieza a sospechar que su marido (Alan Rickman) le es infiel con su secretaria (Heike Makatsch). Por otra parte, una joven recién casada (Keira Knightley) no comprende la actitud arisca del mejor amigo de su marido (Andrew Lincoln). También descubriremos cómo un padrastro viudo (Liam Neeson) decide ayudar a su hijastro de once años (Thomas Sangster) a conquistar a la chica más popular de su colegio. Al mismo tiempo, una ejecutiva (Laura Linney) decide dar el primer paso con otro compañero de trabajo del que lleva tiempo enamorada (Rodrigo Santoro). Y, como broche a esta mezcolanza de historias, un viejo rockero (Bill Nighy) prepara su reaparición estelar de una forma muy peculiar. Todas ellas son algunas de las vidas y enredos que descubriremos en esta película, protagonizada por un amplio elenco de grandes actores.


El nombre de Richard Curtis está estrechamente ligado como guionista a algunos de los mayores éxitos taquilleros británicos de los últimos tiempos, como Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill y El diario de Bridget Jones que, además de compartir protagonista (Hugh Grant) y una infalible fórmula comercial, tienen en común a Curtis como guionista, a las que ha aportado su talento para hacer un humor indiscutiblemente inglés que parece haber calado positivamente tanto en el mercado británico como en el internacional.

Love Actually, primer film dirigido por Curtis, se desarrolla en un constantemente salto de una historia a otra, conformando un puzzle que resulta sencillo de seguir gracias a la fluidez con la que se van sucediendo las escenas, siendo la precursora de películas de este estilo como Historias de San Valentín o Noche de fin de año, ambas dirigidas por Garry Marshall. Así, la estructura de la película consigue su objetivo de enganchar el interés del espectador, lo que permite mantener una cierta capacidad de sorpresa. Su propuesta y su mensaje son tan amplios que puede llegar a contentar a un amplio número de espectadores.


Con diez historias en juego a la vez, es posible que nos acabemos sintiendo identificados con alguna en especial: podemos interesarnos por la aparentemente relación imposible entre un recién nombrado Primer Ministro y su cándida asistente personal (una relación parecida a la que ya se mostraba en El Presidente y Miss Wade), reconocernos en las dudas de una insegura Laura Linney, incapaz de declararse a su compañero de trabajo, o sufrir con el mejor amigo de un recién casado que guarda un secreto inconfesable.
  
Curiosamente, las historias que más atraen en Love Actually son las menos originales; muchos de los mejores momentos de la película los deparan la historia de amor maduro que protagonizan la excelente pareja formada por Alan Rickman y Emma Thompson, amenazada por los coqueteos de él con una tentadora secretaria. También conmueve ver los torpes intentos de Liam Neeson por restablecer la comunicación con su hijastro tras la terrible pérdida de su madre y los momentos más divertidos están a cargo de la historia del viejo rockero, un tipo muy peculiar que intenta volver al estrellato con una versión navideña de Love is All Around; casualmente, el tema principal del film ya mencionado Cuatro bodas y un funeral.



En cualquier caso, Love Actually es una comedia dinámica que no aburre en absoluto y que se beneficia de sus excelentes intérpretes y de una serie de momentos en los que logra emocionar al espectador gracias a la sencillez y al devenir de las vidas de los personajes. Otro de los puntos a favor para destacar es, sin duda, apariciones fugaces pero sumamente divertidas como la de Rowan Atkinson, que provoca una sonrisa con su sola presencia. Además, la música también está muy presente en la película, desde su maravillosa introducción con la versión instrumental de Love Is All Around, pasando por Wherever You Will Go, de The Calling, o el conocido tema Here With Me, de Dido, que acompaña a una de las escenas más inquietantes de la película.

Quizás, Love Actually sea una película que, poco a poco, acabe abrumando al espectador, sobre todo debido al ligero desconcierto que puede causar en él tras sucederse un gran número de personajes y de historias cruzadas en tan poco tiempo. Además, es evidente que el mundo no es tan de color de rosa como nos quiere mostrar el film, algo que no suele encantar a todo el público y que cuyo sentimentalismo no siempre es del gusto de todos.


Love Actually es, en realidad, una abreviatura de Love Actually Is All Around. Éste es, precisamente, el argumento de la película: en cualquier sitio al que mires, el amor es el motor y es la fuerza impulsora de nuestras vidas. Desde los primeros ministros hasta las viejas estrellas del rock, desde una fría directora de colegio hasta una asistenta portuguesa que no conoce otro idioma; la película presenta aspectos divertidos, tristes y estúpidos del amor en todas sus formas y tamaños. Ese es el verdadero encanto de Love Actually: su mensaje.

Es por ello por lo que se la logra distinguir de muchas otras comedias románticas, ya que su mensaje acaba siendo un llamamiento al optimismo y a la superación. Todo un reto que debemos superar y que es perfectamente transmitido y realizado por cada uno de sus personajes. En definitiva, una película perfecta para estas fechas y para ilusionarnos en esta noche de Reyes. Porque, si prestas suficiente atención, descubrirás que, realmente, el amor está en todas partes.



Escrita por Mariela B. Ortega


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