Noticias: Próximamente en BdC

31 mayo, 2012

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Generalife (Granada), por MB&LJ

Recuperando el tiempo, este mes ha conseguido suplir la falta de entradas del mes de abril, recuperando el número de entradas que hicimos en marzo, el máximo de lo que llevamos de año y, a diferencia de marzo, con entradas culturales alejados de las noticias sencillas de aquel mes. En cuanto a los números de este mes, hemos superado a abril, donde habíamos decaído, rozando los 24.000 de nuestro récord. Hemos llegado a 125.000 visitas y en pocos días alcanzaremos las 130.000.  Hemos aumentado también en número de seguidores, de 83 a 86, y en nuestro Twitter también aumentamos de 124 a 130. Y aunque han ascendido los comentarios, son escasos, y seguimos animando vuestra participación.

Aunque seguimos con nuestra variedad en la temática, ha predominado este mes la literatura, especialmente nuestra sección de Clásicos Inolvidables y algunas reseñas y críticas de libros más actuales. Es el caso del comentario sobre El sí de las niñas por parte de nuestra sección, o la reseña sobre Un regalo del cielo, más actual. Además, debemos agradecer la presencia de un nuevo colaborador: Javier C. Aguilera, también conocido como Patomas, el pato Donald en su vertiente de superhéroe. Nuestro nuevo participante en esta travesía de Baúl del Castillo ha iniciado una sección donde nos hablará, sobre todo, de cine de ciencia ficción, fantástico o de terror, campo poco trabajado en nuestro blog. Ha iniciado su andadura con En la boca del miedo, de John Carpenter.

Patomas, nuestro nuevo colaborador listo para redactar
Por otra parte, es importante señalar la reforma que hemos realizado en el blog, añadiendo algunos elementos a la cabecera, una licencia de Creative Commons y hemos modificado el cartel del inicio añadiendo un Index con nuestras diferentes páginas de organización del blog, como un índice con las críticas y las reseñas, una clasificación de nuestras secciones, la página de efemérides, antes conocida como necrologías y aniversarios, y una nueva página con nuestros proyectos personales. Además, hemos añadido nuestra página con los colaboradores, tanto actuales como los antiguos.

Esperamos en los meses de verano seguir con nuestra actividad y os animamos a que comentéis las entradas y compartáis cultura.

 
Un saludo,
L.J.

PD: Para después del verano comienza la nueva gira de Fito & Fitipaldis, una gira más cercana con el público.



"El escritor necesita una pluma, el pintor un pincel, el cineaste todo un ejército"

-Orson Welles




Clásicos Inolvidables (XIII): Cartas finlandesas, de Ángel Ganivet

29 mayo, 2012

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Nos encontramos ante una de las obras del insigne y simbólico precursor de la Generación del 98, Ángel Ganivet, alejado de la Ilustración de Cadalso o Moratín y dentro de una época turbulenta que llevará desde las corrientes románticas hasta el realismo y el naturalismo. Pero él compartirá la angustia espiritual que le valdría un puesto al lado de Unamuno, amigo suyo, en la clasificación hecha por Ortega y Gasset de las últimas generaciones del siglo XIX. Compañeros de Ganivet pedirían al granaíno información de Finlandia y encontrarían respuesta en esta obra, publicada primero en un periódico local llamado El Defensor de Granada, y posteriormente recopiladas en una edición de 1898.

Edición de las Cartas finlandesas con otra obra de Ganivet
Llaman la atención en estos capítulos a modo de cartas, del irrepetible escritor granadino, los geniales encabezamientos, preludio de un contenido tan actual como lo fuera en su día, narrado con la gracia del que se sabe, como diría Heinlein, forastero en tierra extraña. Enunciados tales como “donde el corresponsal, auxiliado por su criada, satisface la curiosidad de una curiosa cocinera granadina” o “donde se aplican al gran ducado de Finlandia las diversas teorías inventadas acerca de la constitución de las nacionalidades, y se demuestra que todas esas teorías son completamente inútiles”.

Retrato de Ángel Ganivet, por J. Ruiz de Almodóvar
Ganivet pasó unos dos años en Finlandia, de 1896 al 98, año de su muerte, como cónsul. Pero en tan poco tiempo publicó varias de sus obras más notables, incluyendo, claro está, las presentes Cartas finlandesas, todo un alarde de narrativa epistolar, elegante y amena. Sentencias como “aquí he encontrado ya varias personas que hablan y escriben correctamente media docena de lenguas y que no saben decir nada en ninguna”, perteneciente al capítulo X, parecen extraídas de la ácida y nihilista sit-com Sí, Ministro (1980-87), pieza maestra de la historia de la (buena) televisión, de la que espero ocuparme cualquier otro día, y que comparte no poco de la ironía, e incluso por qué no, de la típica malafollá granaína, en su vertiente más desprejuiciada y humorística. Pensamientos como “hay que ir dando largas e ir dejando el trabajo a los que vengan detrás, porque las gentes nunca están satisfechas y si se les da lo que ahora piden, no tardarán en pedir algo nuevo”, muy bien podría suscribirlos el mismo sir Humphrey de la citada serie, que se halla en sintonía -precisamente-, con el gran cronista de su tiempo (y por ende de todos los tiempos) que fue Ángel Ganivet, en hipotética y tronchante relación.

No obstante, parece más que improbable que Anthony Jay o Johnnatan Lynn, creadores de la irrepetible serie, conocieran a Ganivet o la tradición satírica española desde Quevedo, aunque cabe destacar que la pléyade de escritores sarcásticos británicos es igualmente abultada: desde Oscar Wilde a Lytton Strachey.

Otra joya. Dice Ganivet “para que una universidad (en España) emplee bien el dinero, tiene que ganarlo ella misma” en el capítulo XIII. Y siguiendo con el paralelo, otro impresionante ejemplo relacionado con la política que no nos resistimos a transcribir: en una de las innumerables revueltas estudiantiles que agitaron la vida escolar de mi tiempo, no recuerdo en cuál, en una que sería provocada, como de costumbre, por las reacciones gubernativas (…) se reveló un nuevo orador que desde lo alto de una reja nos arengó, nos entusiasmó y nos inflamó a los incipientes revolucionarios (…) En la reunión se hallaban dos señores viejos atraídos por la curiosidad, y tengo muy presente que el uno dijo: “este muchacho llegará a ministro”; “¿en qué te fundas?” - repuso el otro-, “porque lo que yo creo que está diciendo es una sarta de disparates”; “porque los dice bien, y además tiene una agilidad sorprendente para encaramarse en sitios altos; repito que ministro tenemos”.

Alhambra y Granada desde el Generalife, fotografía de MB&LJ
Junto a estas, otras afirmaciones sarcásticas y políticamente incorrectas (por eso mismo muy valiosas, por imperecederas), respecto al matriarcado en Finlandia, como en “esbozo crítico, un tanto benévolo, de las cualidades estéticas de las mujeres de Finlandia”; así como incisivas observaciones acerca del progreso, los cargos públicos o la familia, se deslizan por la obra con la implacable finura del gran observador, que además sabe transmitirlas.

Ganivet define al individuo finlandés como “calmoso hasta un extremo desesperante, aunque con una constancia a prueba de bomba”. Pero la intención crítica es bidireccional. Igualmente disfrutable es el apartado acerca de cómo nos ven los finlandeses a los españoles en el capitulo XI, así como la descripción de sus vistas, paisajes y cuadros en el XII, sus diversiones populares en el XVI, o el tipo de borracho finlandés, al que dedica el capítulo XVIII, proponiendo el autor un singular mapa de pimpantes isoglosas, según la intensidad alcohólica, y que animamos a descubrir al lector curioso por sí mismo, ya que representan, con pasmosa modernidad, la experiencia e impresiones del autor en la tierra de Sibelius y Alvar Aalto.

Paisaje finlandés
Pero junto a estas divertidas y certeras impresiones, no olvida el autor su gran amor por la literatura, tratando de averiguar todo lo posible con respecto a la finlandesa. De ese modo, Ganivet apunta que la literatura primitiva de Finlandia comprende géneros muy diversos, cuyo ejemplo son composiciones de carácter lírico o canciones, algunas relativas a la magia. Una especie de saber elevado o filosofía natural, como la define el autor, cuyo objeto era el conocimiento de los términos mágicos con los que se creía poder dominar a las fuerzas naturales.

Ángel Ganivet
El asunto principal de los primitivos cuentos épicos es la lucha entre dos regiones del país: al sur Kalevala, representación de la propia Suomi, es decir, Finlandia, y al norte Tapiola, reino de las tinieblas sito en la zona de Laponia.

Un gran pensador y escritor, alguien que llegó a decir que “el hombre es el más misterioso y el más desconcertante de los objetos descubiertos por la ciencia”. Se habla, con motivo, de su angustia espiritual, pero leer a Ganivet sigue siendo fuente de placer, reflexión y entretenimiento. Un tres en uno pocas veces superado.

Obra para leer (y disfrutar) una y otra vez, como volver a contemplar una buena película. Las Cartas finlandesas se erigen como un monumento al ingenio y el gracejo granadinos de su autor. Por su claridad expositiva, facilidad del dardo verbal, elocuencia desternillante e irrepetible trascendencia, cuando yo sea mayor quiero ser como Ángel Ganivet.

Escrito por Javier C. Aguilera

Clásicos Inolvidables (XII): Cartas marruecas, de José Cadalso

28 mayo, 2012

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Dentro de la literatura de la Ilustración, de la cual ya hemos visto El sí de las niñas, de Moratín, nos dirigimos ahora a la prosa de la época a través de una obra epistolar: Cartas marruecas, de José Cadalso.  Es importante recalcar que el movimiento ilustrado, como ya dijimos, buscaba la utilidad en el arte, y así sucedía con la literatura. En esta época surgen, precisamente, los ensayos, textos escritos en prosa que pretendían divulgar ideas científicas para el bien común, llegando a la razón, motor principal de una sociedad feliz y equilibrada. Y como fuente difusora de todos estos textos, el periódico, que tendrá su auge en el siglo XVIII, llegando a publicarse más de cien en España, aunque debido a la censura y la represión sufrida a finales de siglo por el miedo a una revolución social el número de periódicos descenderá de forma drástica. Estos periódicos fomentaron la aparición de ensayos breves cuya forma se iría acercando al artículo periodístico de autores del siglo XIX, como Espronceda o, más conocido por este tipo de obras, Larra.

Salón donde se transmitía los pensamientos ilustrados
Debemos tener en cuenta que no podemos hablar de novela, pues este género tendrá su formación a partir del siglo XIX, retroproyectando el término a obras narrativas anteriores. No obstante, sí existían elementos novelescos en las Cartas marruecas, que tratan más de realizar un retrato objetivo de España y de sus habitantes, en algunos casos con carácter moralista e ilustrado. Fueron publicadas por entregas póstumamente a lo largo de 1789 en El Correo de Madrid. Cadalso había fallecido en el asedio a Gibraltar en 1782, días después de haber ascendido a coronel. Su vida estuvo marcada por los viajes por Europa de su juventud, por su romance trágico con María Ignacia Ibáñez, fallecida prematuramente por tifus, y por las tertulias y círculos literarios en los que se movió, tanto en Madrid como en Salamanca, donde coincidiría con autores como Moratín, Tomás de Iriarte o Menéndez Valdés. Todas estas influencias le valieron para escribir dos obras en prosa fundamentales de esta época: Noches lúgubres y Cartas marruecas.

José Cadalso y Vázquez (1741-1782)

Noches lúgubres
Noches lúgubres indaga en el corazón, en la parte sentimental del ser humano, el otro peso del equilibrio ilustrado. Una obra que merece otra entrada y que supone la introducción del género sepulcral, muy importante en Inglaterra y que Cadalso imita, especialmente a Young, uno de los autores más importantes de esta temática.

En el caso de las Cartas marruecas, sigue el modelo que marcó Montesquieu en sus Cartas persas de 1721, obra exitosa que se convirtió en un modelo para otras similares, como es el caso. Además, el género epistolar estaba en auge en esta época, por lo que una adaptación de este tipo era fácilmente posible. La idea de este tipo de obras era ofrecer diferentes puntos de vista de algunos temas, especialmente las costumbres de un país, observando vicios y virtudes de la nación, en la tendencia que podríamos denominar costumbrismo y que alcanzará su máxima representación en las novelas de costumbres del siglo XIX. 

Cartas marruecas
Para ofrecer utilidad en estos comentarios, se mezclan opiniones de nativos y de ajenos al país, estando los segundos limpios de patriotismos, sin estar afectado por prejuicios, lo que les hace ser imparciales, aunque será una imparcialidad superflua, pues el autor es el que habla a través de esos personajes.

A través de noventa cartas, precedidas de una introducción y concluidas con una nota final y una protesta del editor, Cadalso nos muestra la correspondencia de tres personajes, hombres sabios y racionales, que tratarán diversos temas. En la introducción Cadalso se muestra como editor de este compendio de cartas que le ha cedido un amigo y que ha tenido que revisar y reescribir para los lectores, por esta cuestión aparecen varias anotaciones a lo largo de las cartas señalando partes ininteligibles para el editor o posibles confusiones de palabras. 

De esta forma, realiza el autor el papel de un falso editor, que le sirve para proporcionar veracidad al texto, de la misma forma que Cervantes hizo con su Quijote, al que menciona como obra satírica útil por criticar las costumbres, una visión de esta obra muy extendida en esta época. No obstante, defiende la publicación de estas cartas por tratar temas filosóficos y de costumbres, pero sin alcanzar temas políticos o religiosos, una declaración contra la censura, que, pese a ello, caerá sobre esta obra. Sobre los temas tratados, intenta expresar un justo medio, tratando de no ponerse en ningún bando, ni conservador ni reformista, pues pretende usar la razón para llegar a la mejor conclusión. Esta idea se repite a lo largo de la obra por parte de los tres personajes que componen el trío de destinatarios y remitentes: Gazel, Nuño y Ben Beley. 


En el primer caso, se trata de un joven marroquí que acompaña al embajador y que se quedará en España para estudiar las costumbres, a las que se adapta, vistiéndose de cristiano y haciendo amigos en el país, especialmente Nuño. Él será el encargado de introducirlo en círculos cristianos, especialmente en las tertulias; es un filósofo que le enseñará sobre las costumbres y la historia de España, coincide en algunos datos biográficos con el autor, Cadalso, pudiendo ser su voz principal dentro de la obra. Desde Marruecos estará la figura de Ben Beley, maestro de Gazel que no llega a visitar España y que suele escribir en sus cartas reflexiones generales que abstraen lo dicho por Gazel y Nuño, tratando de aleccionar con reflexiones universales.

Carlos III y el embajador marroquí
Gazel es el autor de la mayoría de las cartas, siendo el único que escribe en un principio. Caldalso escoge Marruecos por la verosimilitud, razón que señala en la introducción, pues no hubiera sido coherente un personaje de un país más exótico, como Turquía, ya que era más posible la visita y el interés de un marroquí que de un turco o un persa. Gazel es, además, una mirada limpia, un hombre que se guía con la razón, como sus dos compañeros.

En esta idea redundante a lo largo de la obra se alude en la primera carta, donde se describe el contexto de las cartas, criticando otros análisis superficiales sobre los países mientras en este caso Gazel se sumerge en España. Se describen a Nuño y Ben Beley como personas racionales, el primero como persona que ha sufrido un desengaño y al segundo como un gran consejero y maestro.

Las cartas, escritas de forma divulgativa, sin contenidos eruditos, nos muestra de forma clara la ilustración insuficiente que había en España, con grandes contradicciones. Por una parte, Cadalso critica al siglo XVI y al XVII y defiende el nuevo pensamiento ilustrado, pero, a la vez, muestra que todos los errores provenientes de esos dos siglos fueron por influencias extranjeras, que censura. El pensamiento ilustrado es, por otra parte, otra influencia externa y en España ha sido principalmente la casa de los Austria la encargada de llevar a cabo las reformas, pero Cadalso alaba a la casa de los Trastámara, dinastía anterior, por ser puramente española. Esta temática aparece en la tercera carta, donde, realizando un repaso a la historia de España, admira y exalta el valor de los españoles y a los Reyes Católicos como los mejores monarcas españoles, encargados de unificar la penínusla y expandir el cristianismo, mientras que tras ellos comienza una decadencia debida a una dinastía extranjera: la de los Austria, que gastará más en cuestiones extranjeras y que perderá el esplendor obtenido. 

Rendición de Granada, de Pradilla, donde los Reyes Católicos unifican España
En la carta IV marca Cadalso la diferencia entre la nobleza del siglo XVI y del siglo XVIII, siendo la primera ensalzada como ejemplo de lo mejor de España y la segunda criticada por las ideas ilustradas y por ser nobles que no han ganado ese prestigio por méritos propios, sino por herencia. Es una muestra de estas contradicciones de insuficiencia ilustrada.

Critica que los vicios eurpeos se han extendido frente a las virtudes nacionales, algo que también mencionará en la carta XXI; reconoce los vicios de España, pero en su argumento muestra que todos no son realmente de origen español, sino extranjero, pero los habitantes han considerado que lo son y los han defendido arduamente como patriotas. Se redunda en esta influencia negativa de Francia, principalmente, en las cartas XXXV y LVI. Será en la carta LXXVIII cuando critique la mentalidad anticuada del sabio escolástico y defienda que el nuevo pensamiento extranjero mejorará a España.

Voltaire en la corte de Federico II de Prusia, por Tafelrunde
Como su contertulio Moratín, también criticará la educación de los jóvenes, haciendo hincapié en la que reciben los primogénitos nobles, los beneficiados por el mayorazgo y que no se forman realmente, siendo ignorantes que necesitan de otras personas para valerse en distintas cuestiones. En este sentido, la carta VII muestra la superficialidad en la que viven este tipo de personas, rechazando el saber y disfrutando de la fiesta. En la carta XIII critica cómo la nobleza hereditaria no es positiva, pues los méritos para obtener el título nobiliario pertenece a los antepasados de los actuales nobles, que no tienen las mismas virtudes. Siguiendo con la educación y el reparto del conocimiento, es elitista, criticando en la carta XXIII los debates escolásticos por ser una discusión sin utilidad y en la carta LIX a los libros, que deberían repartirse en tres géneros según los diferentes tipos de personas: para el pueblo, al que destina libros fantásticos, para la clase media, al que destina libros especializados pero simples, y finalmente, a una élite compuesta por los dirigentes políticos y los príncipes, con libros críticos, imparciales y justos.

Finalmente, cabe destacar el tema de América, tratado en la carta V, sobre el cual Cadalso mostrará su admiración hacia los conquistadores americanos y señalará que hay críticos europeos contra esta conquista, pese a que él considera que fue positiva, pues llevó una cultura contra la barbarie. Debemos considerar que realmente fue una destrucción de civilizaciones hoy en día condenable, igual que las conquistas realizadas por otros países europeos en todo el continente americano.

Hernán Cortés, alabado por Cadalso
Es una obra que no ha trascendido, en parte por el poco interés que pueden suscitar las obras ilustradas, aunque trata temáticas que aún siguen en debate, como la importancia de invertir en ciencia o la frivolidad del consumismo. Interesante como obra divulgativa, aunque si os embarcáis en la aventura de su lectura, no esperéis encontrar una novela al uso.


Escrito por Luis J. del Castillo

Un antes y un después (XIII): Ikea, un minimalista concepto de éxito

27 mayo, 2012

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La tienda de muebles más conocida a nivel mundial cuenta ya con más de seis décadas de historia. Todo comenzó en los bosques del sur de Suecia en 1943 cuando su fundador, Ingvar Kamprad, tenía diecisiete años. Siendo niño vendía cerillas a sus vecinos, y se dio cuenta de que comprándolas al por mayor, aunque las vendiese a precios bajos, obtendría beneficios. Su padre le destinó a iniciar su propio negocio. En 1946, Ikea vendía bolígrafos, carteras, marcos para cuadros, tapetes para mesas, relojes, joyas y medias. El nombre y los colores de Ikea no son casualidad, está formado por las iniciales de su fundador (I.K.), Elmtaryd (E) y Agunnaryd (A), la granja y el pueblo donde creció, respectivamente. Además, los colores corresponden a los de la bandera Sueca.


Aunque parezca extraño, su característico mobiliario no apareció hasta el año 1948. Eran realizados por fabricantes de la zona, teniendo una gran acogida. Tanto fue así que comenzaron a vender muebles a mayor escala mediante el uso del catálogo a partir de 1951. A raíz de eso, y tras el éxito cosechado por el primer mueble vendido a través del catálogo, era evidente que el futuro de Ikea sería convertirse tan solo en comerciante de muebles.

Desde aquel momento clave en su idea de negocio, los clientes pueden ver y tocar todos los muebles y productos de decoración para el hogar. Pero la creación de este nuevo concepto en la venta de estos productos no fue un camino de rosas. De hecho, la idea surgió como consecuencia de la lucha de precios entre la marca sueca y su principal competidor. Al bajar los precios, ambas empresas percibían cómo sus productos perdían credibilidad en el mercado. Además, los comerciantes y fabricantes de muebles se veían amenazados por esta nueva firma de precios baratos.


Es por ello que la competencia boicoteó en numerosas ocasiones a Ingvar Kamprad mientras comenzaba a construir su imperio del mueble. Incluso le vetaron en las ferias del mueble más importantes de la región; ni siquiera como particular le permitían el acceso a las mismas. Sus competidores ejercían una especial presión sobre los productores de Ikea hasta el punto de que la Asociación Nacional de Comerciantes de Muebles hizo llegar a los productores una circular: "Si le vendéis a Ikea, dejaremos de compraros". Fueron pocos los fabricantes que no cedieron al chantaje y siguieron colaborando con Kamprad.



Estos años fueron realmente complicados y los pocos productores que decidieron lealmente continuar haciendo negocios con Ikea tuvieron que actuar de una manera prácticamente secreta. Entregaban los pedidos por la noche, a direcciones inventadas, como si se tratase de algo ilegal y en un clima de gran hostilidad, ya que si eran descubiertos por el resto de comerciantes de muebles perderían clientes. Estas dificultades, lejos de mermar la confianza y el entusiasmo empresarial de Kamprad, fue lo que le llevó a decidir diseñar sus propios muebles; sin embargo, hay que destacar que Ikea no fabrica los muebles, sino que cuenta con miles de colaboradores. 

La empresa sueca se reinventaba constantemente con ideas a priori sencillas que lograron abrirle un hueco en el mercado. Comenzó a abrir tiendas por toda Escandinavia; más tarde Suiza, Dinamarca y Alemania. También llegó a Canadá y, posteriormente, le tocó el turno a Austria; y así hasta conseguir estar presente en 44 países, con más de 123.000 colaboradores y con unas ventas anuales que superan los 20.000 millones de euros.  


Una de las claves del éxito de Ikea reside en sus precios bajos, basados en su política de ahorrar costes. El estudio de los paquetes planos comienza cuando uno de los primeros colaboradores de Ikea quitó las patas a la mesa Lövet para que cupiera en un coche y no se dañara durante el transporte. Con el paquete plano no sólo se conseguía ese fin, también se lograba llenar los camiones con más productos y rebajar los costes en todos los procesos de producción, trasladándo finalmente este ahorro a los precios de venta. Tras este descubrimiento, los paquetes planos y el automontaje pasaron a formar parte del concepto clave de Ikea.

Otra novedad en sus tiendas fue la incorporación de una zona de juegos para los niños, que siempre se encuentra en la entrada con las típicas bolas de colores. De hecho, si algún franquiciado en la actualidad no quiere incluirlas es necesario que lo justifique con una excusa de peso, pues forma parte del concepto Ikea.

Tiendas Ikea actualmente a lo largo de la geografía española
Ese espíritu consiste en que sus productos puedan responder positivamente a las siguientes cuestiones: ¿Mejora el día a día? ¿Resulta útil cuando vienen invitados a casa? ¿Agiliza la tarea de hacer la comida? ¿Mejora el aspecto de la casa? Con esa filosofía pretenden hacer muebles cada vez más económicos, y ésto no es sólo una frase promocional, sino toda una realidad. Un buen ejemplo de ello es que Ikea ha bajado sus precios un 35%, y sin tener en cuenta el IPC, desde que en 1996 abriera su primera tienda en España, concretamente en Badalona. 

El éxito de este modelo de negocio es indiscutible. Un éxito centrado en la eficiencia y productividad y en estar presentes para todo tipo de consumidores en todo el mundo. Cuentan con establecimientos en 44 países, con más de 270 tiendas visitadas por 550 millones de personas al año, y la empresa sigue teniendo proyectos para abrir nuevos establecimiento alrededor del mundo.


Escrito por Mariela B. Ortega




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