Música Inolvidable (XIV): Mike Oldfield

17 abril, 2013

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Michael Gordon Oldfield (Reading, 1953) se convirtió en Mike Oldfield a muy temprana edad, cuando descubrió en la música el cauce perfecto para evadirse de una situación familiar cada vez más calamitosa. Mediante la articulación de una guitarra clásica o eléctrica podía fijar su propio mundo. Curiosamente, sus hermanos también optaron por la vía de la música: un hermano, Terry, se hizo compositor para documentales, y su hermana Sally, es cantante.


Tras probar suerte en algunas bandas y tocar en locales folk, el joven Michael se decide a grabar su propia maqueta y mostrarla en distintos estudios de grabación y discográficas, pero aquello no era lo que estaba de moda. El sonido, aún siendo todavía primigenio, resultaba demasiado personal. Pero quiso el destino que recalara en un nuevo estudio de grabación cerca de Oxford, The Manor, fundado por el ingeniero Tom Newman. A él sí le interesó, o supo ver, las facultades e inventiva del joven. A partir de ahí, Mike Oldfield encontró en estos nuevos colaboradores la familia que le animó y le permitió desarrollar su talento, llegando a convertir el estudio de grabación en una ¿segunda? casa, y en un elemento consustancial a la hora de perfilar un buen trabajo (como la sala de montaje lo es para el cine).


De este modo pudo Mike Oldfield concretar su celebrado Tubular bells (1973), compendio de todas las ideas que le bullían en la cabeza (es decir, de un estilo), y que se hizo enormemente popular cuando una de sus secciones se empleó como motivo principal de la película El exorcista (William Friedkin, 1973), lo que, pese a reconocer el joven músico la popularidad proporcionada por la cinta, procuró que no volviera a repetirse: Oldfield deseaba que su música gustara per se, y Tubular bells no fue concebida como la banda sonora de ninguna película, o al menos, de ninguna película “concreta”; en todo caso privada.

Pero el hecho incuestionable es que el álbum se comercializó con enorme éxito el 25 de mayo de 1973, inaugurando una fructífera (por calidad más que cantidad) etapa de trabajos novedosos y muy recordados, donde el británico desplegaba una amplia gama de contrastes sonoros y ritmos sostenidos por medio de instrumentos tanto acústicos como electrónicos. Él mismo se encargó de tocar la mayoría de instrumentos (con la colaboración de algunos instrumentistas para los que no tocaba, como la percusión). Así, siguieron otros trabajos tan estimulantes como el pegadizo Hergest ridge (1974), el mítico Ommadawn (1975), el panteísta Incantations (1978) y el dicharachero Platinum (1979).

 

El sonido Oldfield ya estaba instaurado. Pero el músico, como suele decirse, se ha ido reinventando en cada trabajo, incorporando los adelantos técnicos más novedosos a su sonido personalísimo; pero no a rebufo de nadie, sino (re)creando su propio y reconocible estilo, convertido ya en biografía musical. Consciente tal vez de que los fans, por lo general, son siempre veleidosos.

Por repasar algunos de los más trascendentales trabajos de esta segunda etapa podemos citar los ya clásicos Five miles out (1982), Crises (1983), Discovery (1984) o Islands (1987), imprescindibles por inaugurar un nuevo ciclo adornado con canciones retentivas, ensoñadoras y juguetonas.


Como fruto de esa reelaboración y evolución de sí mismo a la que nos referíamos, en los noventa se estrenaba Oldfield con otra major discográfica, Warner Music (WEA), fase en la que destacan Songs of the distant earth (1994), sinfonía electrónica basada en la bonita novela de Arthur C. Clarke, Cánticos de la lejana tierra (no era la primera vez que el músico mostraba su interés por la ciencia ficción, su personaje favorito es el capitán Kirk de Star Trek, según ha asegurado); o la segunda y tercera partes de Tubular Bells (1992 y 1998 respectivamente), junto a la joya de la corona, Voyager (1996).

Posteriormente aparecieron un hipnótico Light and Shade (2005) y, dentro de lo que podríamos considerar como un trabajo sinfónico de corte más “tradicional”, el hermoso Music of the spheres (2008), en cierta manera, culmen de todo un proceso global hasta la fecha.


Indudablemente, es la de Mike Oldfield una carrera de creación continua, jalonada de logros, y cuyo reconocimiento penúltimo ha sido su intervención durante la ceremonia de los Juegos Olímpicos en Londres (2012). De carácter reservado, casi recluido, y con el único apoyo de su determinación, Mike Oldfield convirtió su gran imaginación en notas musicales.

Que es uno de mis creadores musicales favoritos no es ningún secreto. Además, ¡los secretos gusta compartirlos con los seguidores de nuestro Baúl!


Escrito por Javier C. Aguilera


Los últimos días, de Álex y David Pastor

13 abril, 2013

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¿Qué ocurriría si un síndrome como la agorafobia atrapara a la sociedad dentro de casa o de su lugar de trabajo? Los últimos días nos adentra en esa situación, presentando una historia apocalíptica, como bien se intuye de su título. Enmarcada en una Barcelona aparentemente desolada, Marc emprenderá un incierto y duro viaje en busca de lo más importante que ha perdido en esta indeseable situación, su novia Julia. Y es que la agorafobia se ha extendido como una plaga, dejando al planeta sumido en una deplorable catástrofe social en la que ni una sola persona es capaz de salir a la calle por su propia voluntad.

La película comienza así, de una manera abrupta. Sin motivo aparente, nos encontraremos con lo que presagia ser una gran catástrofe, siendo testigos de cómo una sociedad puede quedar sepultada en sus propias ciudades, incapaz de salir al exterior. Y todo por culpa de un síndrome procedente de la mente humana: una agorafobia extrema (por algún motivo que, aún acabada la película, se desconoce) extendida por nuestro planeta y que impide disfrutar de la libertad de los espacios abiertos. Gracias a los distintos flashbacks presentes en el film, podremos deducir que dicho trastorno quizás se deba a la evolución decadente que presenta la sociedad del momento, influida por una serie de factores negativos, ya sea por la incesante contaminación, la crisis económica o la falta de seguridad y confianza en el sistema que nos rige.

La ciudad de Barcelona, destrozada
Quim Gutiérrez será quien dé vida a Marc, de una manera correcta pero sin llegar a brillar, el protagonista de este peculiar suceso. Marc también se ve afectado por ese extraño síndrome, por lo que se encuentra recluído en su lugar de trabajo. Cuando ya no puede aguantar más esa situación, decidirá emprender un viaje para encontrar a su novia, motivo esencial para llevarlo a cabo bajo una Barcelona claustrofóbica. Y decimos bajo porque de ella veremos fundamentalmente infraestructuras cerradas: la red de alcantarillado, el metro, bloques de edificios o centros comerciales devastados.

Pero Marc no viajará solo. Le acompaña Enrique (José Coronado), quien fuera su superior, un despiadado y soberbio director de Recursos Humanos que mostrará tener, obviamente, su lado humano. Ambos protagonizarán una relación peculiar, una extraña amistad que comienza siendo hostil y acaba convirtiéndose en un sincero compañerismo. Sin duda, uno de los pilares básicos de la obra y de la que viviremos momentos bastante duros y conmovedores.

José Coronado y Quim Gutiérrez
Dirigida por los hermanos Álex y David Pastor, quienes ya debutaran al frente de otro film apocalíptico como Infectados (2009), la película describe con bastante fidelidad y crudeza cómo sería una aventura post-apocalíptica en dichas circunstancias. Sin llegar a presentar una distopía en esencia, típica de obras decadentes como 1984, nos encontraremos ante un drama de acción bastante consistente, con toques de ciencia-ficción y con un trasfondo inquietante. Sin embargo, también presenta algunas lagunas respecto a la lógica racional, no explicando cómo la sociedad ha podido llegar a tal extremo y en tan poco tiempo y, por otra parte, con algunos diálogos sobre ello carentes de naturalidad. Aunque sí es remarcable el papel que desempeñan Marta Etura y José Coronado, dando luz a unos creíbles personajes como Julia y Enrique. Marta, que encarna en esta ocasión a Julia, lleva a sus espaldas pequeños pero cruciales personajes que marcan la acción y el objetivo de la trama, como ya hiciera en Celda 211 o Eva. En Los últimos días ocurre lo mismo, ya que Julia se convierte en el sentido de la búsqueda de Marc y en la meta que determina la historia. Por su parte, José Coronado llega a sorprender gracias a su brillante ejecución, no siendo éste el último ya que se encuentra encadenando proyectos de repercusión como El cuerpo o No habrá paz para los malvados, por el que fue ganador del premio Goya 2011 a mejor actor.

Marta Etura en el papel de Julia
La producción técnica es impecable, como la imagen y la variedad de planos aparentemente impensables, que sorprenden e impresionan a partes iguales. El espectador podrá adentrarse como uno más a la hora de observar la magnitud del desastre, con algunas escenas que, incluso, pueden dar vértigo y angustia, exactamente la misma sensación que experimentan los personajes frente al mundo exterior. Otra cosa que puede ser remarcable son los últimos minutos finales, ya que sin ellos la película hubiera acabado en su mejor momento, sin rodeos ni interpretaciones innecesarias.


Sin duda, Los últimos días es una ambiciosa y espectacular obra que el mercado español ha dado al séptimo arte en los últimos años, que trata un tema abordado en innumerables ocasiones en el mundo del cine pero con una historia, un trasfondo y unos personajes bien trabajados que no dejan indiferente al espectador.


Escrito por Mariela B. Ortega

La bella Barcelona es retratada como un escenario post-apocalíptico bajo las cámaras de los hermanos Pastor, haciendo las delicias de todos los que conozcan la ciudad y haya deseado verla algún día sin el tráfico típico de una gran ciudad. Fuego, humo, soledad y cadáveres invaden la calle mientras que los seres humanos se ven obligados a permanecer dentro de los edificios, fruto de la enfermedad denominada pánico, especie de agorafobia expandida como una pandemia de origen desconocido.


Bajo este marco, dos hombres, Marc y Enrique, emprenderán una búsqueda recorriendo los sótanos, las alcantarillas, los túneles de metro y, en fin, todo el territorio subterráneo de la ciudad condal. Es la historia de una búsqueda, casi al estilo de una road movie con elementos de un buddy film, aunque la problemática relación amorosa de Marc en los días previos a la catástrofe (enseñada a través de flashback) será el motivo principal de esta historia.

Los elementos podrían prometer mucho si no fuera porque es la remezcla de varios argumentos que ya nos hemos encontrado antes, todo hilvanado con un misterioso fenómeno sin resolver ni antes, ni durante ni después del film. Los hermanos Pastor logran, en efecto, una gran calidad de imagen y técnica, pero con un guión algo pobre y unas actuaciones que no dan la talla. Es decir, en escenarios, fotografía, cámara y sonido estamos ante una calidad excelente, del calibre norteamericano y poco acostumbrados a anteriores películas españoles; pero no es original y peca de numerosas incoherencias, esas de las que o bien te percatarás durante el film o bien cuando pienses en el argumento tras salir del cine. 


En cuanto a los actores, brilla José Coronado bajo el personaje de Enrique, que parece por momentos la resurreción de un agente Santos Trinidad, personaje que le diera el Goya, reconvertido en director de recursos humanos y venido a menos. A su lado, Quim Gutiérrez tiene varios altibajos en su papel de Marc, resultando poco natural en alguna de sus escenas, incluso resultando teatral en los diálogos con Marta Etura, interpretando a Julia, desarrollados durante los flashbacks. Sobre las actrices, Marta Etura y Leticia Dolera, podemos destacar el poco metraje del que forman parte, especialmente la segunda, cuyo personaje apenas es esbozado. La novia de Marc tiene mayor peso en las escenas del pasado, siendo más una imagen recurrente en las ensoñaciones mudas del protagonista. Este es, seguramente, la característica más cercana al buddy film: el peso de la película recae en los dos protagonistas masculinos, observando la evolución de su amistad desde el trato más primitivo hasta unos límites insospechados.

 

En el transcurso de la película contaremos con una mezcla de acción, amor, amistad y humor bastante entretenida, dejándonos también escenas innecesarias que hubieran podido cubrirse de mejor forma. Los hermanos Pastor decidieron dejar fuera cualquier tipo de explicación, lo que ya nos indica que el potencial de este film no está en el elemento apocalíptico, como es habitual en muchas producciones norteamericanas, sino el factor humano. Precisamente, el factor en el que más falla el film. Y si bien han llegado a transmitir al espectador la angustia del momento, aunque sea mareándonos con la cámara, también han mostrado serias carencias en algunos puntos, sobre todo el final, donde pudiendo dejarlo en el punto justo, decidieron dar un paso más, errando para muchos en la elección. Los últimos días pasa así a engrosar las listas de películas post-apocalípticas, aunque debemos agradecer que, en esta ocasión, no hayan destruido la Estatua de la Libertad.


Escrito por Luis J. del Castillo


Adaptaciones (XV): Miss Marple, de George Pollock con Margaret Rutherford

12 abril, 2013

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Agatha Christie
Siguiendo con nuestro especial dedicado a la figura de Agatha Christie, iniciado con el análisis de la serie Poirot (vid, ¡A ponerse series!), procedemos ahora a comentar las cuatro estupendas películas que en la década de los sesenta tuvieron como protagonista a la entrañable Margaret Rutherford en el papel de miss Marple, el otro gran personaje creado por la novelista inglesa. Continuamos inmersos en el fascinante mundo de expresiones tales como ¡¿No estará usted sugiriendo…?!, o ¿Cómo diablos lo supo? Fortunas familiares, bizcochos de té, y un pueblecito donde se leen novelas policiacas.

Las cuatro películas fueron realizadas por George Pollock para Metro Goldwyn Mayer y contaron con la música pegadiza de un estupendo compositor, Ron Goodwin.También el reparto principal fue el mismo, lo que otorga cohesión al conjunto: Margaret Rutherford como miss Marple, Charles Tingwell como el sufrido inspector Craddock, y Stringer Davis como el amigo bibliotecario, compañero y confidente de miss Marple, el Sr. Stringer (sic).

Al parecer, la propia Agatha Christie quedó contenta con el resultado, porque si bien no se trataban de unas adaptaciones en sentido estricto de sus novelas, como sí se haría años más tarde, todo el ambiente recreado, la interpretación de Rutherford y el conjunto en general, chispeante y ameno, fueron del agrado de la escritora.

Miss Marple (Margaret Rutherford)
Miss Marple al Sr. Stringer: ¿Ha leído usted alguna novela de detectives que se detenga en un solo asesinato?

Cronológicamente, El tren de las 4:50 (Murder, she said, 1961) es el primer título. Miss Marple se encuentra en el tren que parte de Paddington y la lleva a su idílico lugar de residencia, el pueblecito de Milchester. Para entretenerse durante el viaje lee la novela de detectives “La muerte tiene ventanas” (casi parece un título de Cornell Woolrich) cuando, de repente, es testigo de una escena de asesinato, en el compartimento de un tren que pasa a su lado. No puede haber error y, debido al escepticismo del inspector, inicia por su cuenta una investigación con la complicidad del bibliotecario del pueblo.

Las pesquisas la conducen hasta un curioso caserón, se diría que perdido en la nada, junto a las solitarias vías del tren. Es bonita la imagen de la entrada a la finca con el tren a sus espaldas. En dicha finca, por supuesto, anida una disfuncional familia rondando en torno a la fortuna del patriarca.

Una pléyade de personajes, mezquinos de opereta, que incluye la figura de un jardinero siniestro, pero de entre los que destaca el resuelto nieto del propietario, Alexander (Ronnie Raymond), que tiene bastante gracia. En esta casona entrará finalmente a trabajar miss Marple como cocinera.


Un buen apunte de puesta escena lo hallamos durante el encuentro final entre la investigadora y el asesino, que queda reflejado en el espejo. La clave, más que en mirar, está en observar. Por ejemplo, por medio de los faros de una bicicleta, que descubren un cuerpo en mitad de la noche. O entre las antiguas caballerizas, con sus carricoches abandonados, cubiertos de polvo los pescantes y arrumbados unos curiosos objetos egipcios, de los que ya nadie se acuerda, pero que hablan de un pasado más esplendoroso para la familia.

Entre los actores, característicos como Thorley Walters, James Robertson Justice y Joan Hickson, que curiosamente será la encarga de interpretar a miss Marple en la posterior y celebrada serie para TV de la BBC. Mención aparte hacia un actor tan relevante como Arthur Kennedy, que interpretó aquí al médico de la familia.

El tren de las 4:50
Después del funeral (Murder at the gallop, 1963) prosigue esta línea de misterio y sentido del humor que ya no abandonará el ciclo.

El arranque muestra a miss Marple como un miembro activo de la comunidad. Acude a pedir un óbolo a una decrépita mansión de Milchester (de nuevo la idea de un pasado esplendor), donde su dueño, el señor Enderby (bajo los esporádicos rasgos de Finlay Currie) cae literalmente fulminado a sus pies. Para colmo un visitante la pilla con el arma en la mano y agarra un susto morrocotudo. Muerte por un gato, certifica miss Marple ante la nueva pasividad de las autoridades.

Miss Marple con el inspector Craddock
De nuevo asistimos a un edificante desfile de personajes ácidos o abiertamente depravados, no exentos de ese elemento paródico con que Agatha Christie gustaba de adornar sus relatos. El escenario, en esta ocasión, se traslada a un coqueto hotel-escuela ecuestre en pleno campo.

Entre los momentos más divertidos, aquel en que Miss Marple cita a Agatha Christie como una de las fuentes que más conviene leer si se pretende resolver un crimen; o la lectura del testamento a los familiares, donde se nos dice que el difunto les lega toda su fortuna para que les haga lo más desgraciados posible. O ese otro en que el heredero Hector Enderby (bajo los rasgos del gran Robert Morley), asegura que es inusual que una mujer inglesa prefiera leer a montar a caballo, ¡pero es posible!

Un sarcasmo que incluso se traslada a la propia puesta en escena, cuando miss Marple, en ventajosa posición, no alcanza a ver a uno de los interlocutores de una conversación desde una ventana.

Rutherford con Robert Morley
En La señora McGinty ha muerto (Murder most foul, 1964), un bobby rural con aire furtivo recibe una cerveza al hacer la ronda nocturna, mientras al lado perece la vecina de Milchester Miss McGinty. El destino quiere que el policía descubra al falso culpable ¡con la soga en la mano y rodeado de billetes!

Los créditos se superponen a las imágenes del juicio sin que medie sonido alguno, salvo la banda sonora, logrando transmitir en todo momento el buen humor y la socarronería del relato. Y formando parte del jurado, aparece miss Marple, que lejos de quedar convencida con las pruebas circunstanciales logra, como el personaje de la obra de Reginald Rose y por agotamiento, la revisión de la causa, para desesperación (siempre amistosa) del comisario Craddock.

Junto al señor Stringer
De hecho, toda la película parece una representación teatral, en el sentido más positivo, donde realidad y ficción se entremezclan: los acontecimientos se desarrollan en el interior de una humilde compañía de teatro comandada por H. D. Cosgood (Ron Moody), en la que entrará a formar parte miss Marple como actriz de reparto y posible patrocinadora (o “angel”, como ellos lo denominan en argot).

Miss Marple va esparciendo motivos para el asesinato cometido aquí y allá, con el ánimo de atrapar al criminal, cosa que finalmente logra, tras salir ella misma indemne de varios intentos de asesinato, tan ingeniosos como el del gas de cianuro. Entre los momentos más hilarantes, aquel en que se dice en escena, puede que creas que la policía es tonta, mientras que tras el sargento de guardia se comete una fechoría.


Asesinato a bordo (Murder ahoy, 1964) fue la última película, y cuenta un episodio totalmente original. Acontece en un Centro para la reeducación de la Juventud, a cuyo Consejo pertenece miss Marple por razones de parentesco: es la sobrina-nieta del fundador. El Consejo de dicha Fundación está regido por el obispo Faulkner (interpretado con su habitual desenvoltura por Miles Malleson), pero el centro en cuestión es un escenario genial, un antiguo galeón.

Este está gobernado por el capitán Rhumstone (Lionel Jeffreys; la similitud con la palabra ron en inglés es evidente), un hombre que aún cree en el mal fario y que en determinado momento recrimina a un subordinado diciendo: ¡Prometido! ¡A una mujer! ¡Explíquese!


Buenos apuntes a retener son las estanterías de miss Marple, todas repletas de libros policiacos, o una sombra fugaz en ventana del barco, por la parte exterior; o la imagen del cadáver atravesando una estancia. Y entre los momentos más sarcásticos, está el asesinato de uno de los miembros del Consejo, lo que pone en marcha toda la investigación. O el comentario del capitán, que no puede reprimir decir ¡qué manera más hermosa de morir! al contemplar al occiso. Y por supuesto, el descubrimiento de que la joven tripulación del navío es una buena colección de Rinconetes y Cortadillos con disciplina militar, cuya hilarante complicidad provoca un baile de luces entre el barco y la costa.


Asesinato a bordo es el divertido y digno colofón de una serie de películas que ningún aficionado debería perderse.

Una imagen irrepetible: Rutherford, Sophia Loren y Charles Chaplin en el rodaje de La sra.McGinty ha muerto

Escrito por Javier C. Aguilera



Descubriendo a (XIV): Belén Gordillo, una polifacética artista llena de magia

11 abril, 2013

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Tras el apodo de Bel se esconde una artista que alberga una inagotable energía y un gran talento creativo en su interior. Belén Gordillo Perales nació en Úbeda (Jaén) y, desde niña, su pasión por cantar, actuar y bailar la han llevado a formarse y a conseguir un hueco dentro del complicado mundo de las artes. Con sólo 18 años se tituló en Danza Española y Flamenco por el Conservatorio de Danza de Córdoba, pero su inquietud por el teatro la llevó a Madrid para desarrollar dicha capacidad, licenciándose así en Intepretación Gestual, Mimo y Teatro físico en la Real Escuela Superior de Arte Drámatico. Paralelamente, recibió formación sobre mimo drámatico de la mano del maestro del mimo francés, el actor Marcel Marceau y, además, de José Piris, un discípulo del artista francés.


Tras acabar estos estudios, se presentó a unas audiciones de la prestigiosa compañía israelí de percusión, danza y teatro Mayumana y conseguió ser seleccionada entre cientos de candidatos, formando parte del grupo como bailarina y cantante. Tuvo la suerte de vivir una experiencia inolvidable durante dos años y medio, recorriendo parte de Europa y Sudamérica en la gira de Mayumana Show y el musical infantil Ádraba. Fruto de esta maravillosa trayectoria ha conseguido obtener una amplia experiencia escénica y grandes tablas a la hora de subirse a un escenario.

Belén actuando en Mayumana
Como ya hemos destacado, Bel es toda una artísta polifacética, siendo también toda una especialista en ritmo, percusión y body music, habiendo recibido clase de personas clave en este ámbito, como el percusionista corporal Keith Terry. En 2005 se formó como clown en la Escuela de Eric de Bont en Ibiza, creando una compañía de clown llamada Burleria de Grenouille, junto al canadiense Pascal Collin. Dicha actividad la llevó a actuar en festivales de prestigio por toda la geografía española. Además, el pasado mes de febrero llevó a cabo un taller de body music a los alumnos de la compañía Dinámica Teatral, situada en Logroño.

Espectáculo de Mayumana
Dos años más tarde, continuó su camino en solitario formando su propia compañía, NenaCaracol. Contratiempos es el espectáculo que ha creado bajo este manto, una función teatral y gestual repleto de humor familiar. Este show transcurre en una peluquería, donde una mujer tiene el sueño de convertirse en una famosa bella de revista y donde descubrirá, a raíz de una serie de contratiempos, que la verdadera belleza se encuentra en ella misma, todo ello rodeado de un ambiente flamenco, de clown y de mimo que hará emocionar al espectador. Gracias a Contratiempos, Bel (o NenaCaracol) ha cosechado bastante éxito en prestigiosos festivales de nuestro país, como el Festival de Teatro de Humor en Cabeza de Buey (Badajoz), en el Maratón de Clown de Madrid, El Festín en Ibiza o el Festival Internacional de Música y Danza en Úbeda. Además, también fuera de nuestras fronteras, como Be Festival, un festival europeo de teatro y danza en Birmingham (Inglaterra).

Cartel de la actuación de NenaCaracol en Jaén, el cual los administradores del blog tuvimos la suerte de disfrutar
En cuanto a su faceta musical, colaboró en sus inicios como corista en grupos de rock españoles. No sería hasta 2009 cuando comenzaría su carrera en solitario bajo el nombre de Bel, coincidiendo con su estancia en la isla de Ibiza. La magia del paradisíaco lugar le inspiró para componer sus propias canciones, acompañada de su inseparable guitarra. Así fue como la cantautora fue ganándose poco a poco el calor de un público incondicional, y cómo decidió presentarse al primer certamen de nuevos talentos de Virgen de Tiscar, en Villajoyosa (Alicante), el cual logró ganar y motivó en ella una seguridad y confianza en su faceta musical. 


Siguió su andadura por la península y en su camino tropezó con Raúl Ruiz, quien colaboró como productor y arreglista de sus canciones en lo que sería su primer disco homónimo. En 2011, Bel estrena en Jaén su primer arte-concierto junto al guitarrista jienense Pedro Peinado y junto a Luis Galán en la percusión, titulado Aprendiz de Maga, un espectáculo de arte musical donde van de la mano la danza, el canto, el teatro y el ritmo. Al año siguiente, participó en el Festival Internacional de Música y Danza de Úbeda 2012 presentando la magia de su espectáculo, además de compartir posteriormente escenario con artistas de la talla de Paco Ortega en Úbeda, y Kiko Veneno y Javier Ruibal en un Mar de Canciones 2012, certamen andaluz de canción de autor, siendo finalista en el mismo y ganadores nuestros amigos de Dúo Sortilegio en la edición 2011. 

Bel actuando en el certamen Un Mar de Canciones
Las canciones de Bel están repletas de magia y naturalidad, de las que podemos rescatar historias cotidianas y sentimientos encontrados, además de transmitir una esencia positiva cada vez que escuchamos un tema de la cantautora. Con vos es la canción que a continuación os dejamos, con una melodía pegadiza y una letra que invita a dejarse llevar por una compañía que nos haga sentir plenos, cual sirena que nos invite a soñar.




Escrito por Mariela B. Ortega


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