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Tiempo al tiempo, de varios autores (II)

18 octubre, 2013

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Como ya prometimos, presentamos la segunda parte de la reseña dedicada al libro de relatos Tiempo al tiempo, de la editorial Stonewall. En esta entrada hablaremos de los ocho relatos restantes de la obra, cuyas historias tienen el mismo elemento común: la incorporación de un hecho histórico relevante alrededor de sus personajes. En este caso, dichos hechos datarán de finales del siglo XIX hasta la década de los ochenta del siglo XX.


Eduardo García nos presenta el primer relato de esta segunda parte, Lectura infeliz de un retrato. En él veremos cómo sucesos y figuras relevantes, como Oscar Wilde, marcan la dirección de esta historia, realizada de una forma elaborada y concisa. David es su protagonista, situado en la Inglaterra de finales del siglo XIX. Es un joven de 18 años aficionado a conocer y salir con personas de renombre y de la alta sociedad de la época, ya sea para pasar un buen rato o por interés económico. Pero sus planes se alteran al conocer al conocido escritor Oscar Wilde. Con él comenzará una turbia y apasionada relación que culminará en una tarde de pasión, la única que, para su desgracia, compartirían. Y es que para David ya era demasiado tarde, y Oscar no era un hombre de los muchos a los que se dedicaba a conocer; lo amaba como a ningún otro y le proporcionaba muestras de amor inolvidables. Tanto es así que se convertiría en su Dorian particular, sirviendo de inspiración para la famosa novela de Wilde. Pero la historia se truncaría poco después, cuando Oscar conoce al que fuera su gran amor lord Alfred Douglas, un altercado que traspasa las páginas de este relato y que se convirtió en un escándalo para la sociedad de la época, llevando a Oscar a ser abandonado por su esposa e hijos y acabando encarcelado durante dos años, lugar del que se sirvió para escribir su conocida epístola De profundis. Tras su puesta en libertad, David y Oscar se reencontraron, pero el paso de los años hizo mella en cada uno, volviéndose a separar por el bulevar londinense que un día les llegó a unir.

Con Mónica Martín y su Saloon Paris nos adentramos en el ambiente preliminar a la Primera Guerra Mundial, con una represión hacia la homosexualidad y la promiscuidad que dominaba a toda clase social y que se expresaba en numerosas manifestaciones en su contra. Tanto es así que la protagonista de este relato, Eloise, se sentía acusada y juzgada sin motivo alguno, meramente por sus apariencias y por el lugar en el que trabajaba. Pero nada más lejos de la realidad, ya que ni tan siquiera había tenido una relación con un chico. Su pasión secreta eran las mujeres, aconsejarlas y contemplarlas, ya fuera en el Saloon o cuando se dedicaba a vender prendas y juguetes eróticos. Cansada de llevar escondido este secreto, una noche es sorprendida al encontrar una nota en el bolsillo de su abrigo, la cual alguien desconocido la invitaba al día siguiente a verse en persona. Por suerte para Eloise, su deseo prohibido se hizo realidad, y la remitente de esta cita era una mujer. Un final un tanto pobre, ya que tras meternos en contexto social, cultural y personal de la protagonista de una manera detallada y atrapando al lector, el relato finaliza de manera abrupta tras su furtiva relación sexual, dejando, pues, a la imaginación del lector, qué será de Eloise y si este sólo ha sido un pasajero y casual encuentro.

Eduardo García, Mónica Martín y César Augusto Cair
César Augusto Cair nos muestra una historia real en su relato de una manera entrañable y dramática, al margen de hechos ficticios que puedan adornarlo. En Un hombre con falda de muselina, Einar Wegener nos adentra en un monólogo interior y desesperado en el que repasa su frustrante vida en el interior de un cuerpo equivocado. Einar soñaba con ser Lili, Lili Elbe, pero ese sueño resultó ser tan efímero como su propia vida. Su mujer, Gerda, no podía impedírselo, y le facilitó las alas para poder alcanzar su propia identidad. Es más, Gerda era partícipe de sus preferencias sexuales y, muchas noches, juntos se desfogaban en compañía. Bellas metáforas alternadas con episodios un tanto soeces y escatológicos, como los párrafos dedicados al transcurso de la operación de cambio de sexo, pero con un final amargo para Einar, que pasaría a la historia por ser el primer transexual que cambió quirúrgicamente de sexo.

El siguiente relato nos enseña una verdadera Lección de vida. Conchi Regueiro nos trae uno de los relatos mejor elaborados y con un argumento y una trama social capaz de captar la atención del lector de principio a fin. Con un lenguaje sencillo, pero eficaz en su descripción y en la mayoría de diálogos, conoceremos a Nieves y a su prometido Policarpo, en un ambiente tenso y revolucionario alrededor del hecho de que la mujer pudiera votar por primera vez. Nieves es una joven luchadora pero estancada profesionalmente y con una vida que no discurre más que a la sombra de su novio. Hasta que se reencuentra con una antigua compañera de facultad cuando se disponían a votar. Ella le abre los ojos hacia una realidad que desconocía: se da cuenta de lo que realmente vale como mujer, descubre todo un mundo intelectual y cultural a su alcance gracias a la lectura y a la mirada crítica de Elisa y, sobre todo, una compañía verdadera y una relación de confianza que no había experimentado anteriormente con alguien y que la hace ser ella misma por primera vez. En definitiva, Nieves descubre todo lo que realmente le puede ofrecer la vida y, a su vez, todo lo arriesgado que eso conllevaría. Un final abierto que nos deja con la esperanza de lo que podemos alcanzar si luchamos por lo que deseamos.

Einar Wegener y su transformación
Tres Españas, de Carlos G. García, presenta una época marcada por la guerra y la ideología. Un amor secreto a escondidas de un régimen y una guerrilla, ideologías contrarias que tanta sangre derramaron a su paso. Algo de lo que su protagonista, Miguel, no era consciente tras enamorarse ciegamente de un maquis, Roberto. Sin duda, este relato pone de manifiesto la realidad de aquella época entre las dos Españas, tomando como referente histórico el marco de la Guerra Civil española para el inicio, transcurso y resolución del relato, narrados brillantemente con un suspense sobrecogedor y un dramatismo propios de las escenas dantescas de esa época. Represión familiar, social y política en España dentro de un destino trágico para dos amantes; un contexto que bien podría recordar a la vida y obra de Federico García Lorca.

En este relato conoceremos la historia de Stonewall Inn, un conocido bar que servía de lugar de encuentro para muchos homosexuales. El arcoiris y el ruido da nombre a este relato de Roberto Carrasco en el que, a modo de enumeración, iremos descubriendo cada personaje y sus correspondientes circunstancias, aunque sin entrar en demasiada profundidad en ninguna de ellas. A modo de anécdota histórica, gracias a uno de los personajes, Wayne, y a la redada que sufre el local, se mostrará por qué la bandera multicolor corresponde a un símbolo característicamente homosexual. Y es que esa noche marcaría un antes y un después en la vida de todos esos testimonios secretos: un multicolor  vestido arrancado y convertido en bandera, Glinda y su pasión por la música, la ironía del amor entre Harold y Tom y Simon y Cooper; en definitiva, un grito unánime para todos lo que desde entonces quisieron hacerse oír. Aunque realmente no posea ningún giro argumental y la lectura sea bastante lineal respecto a otros relatos que sí contienen más sorpresa e intriga, destaca sobremanera gracias a su narración y lenguaje, desprendiendo optimismo y un ruido de libertad frente a la represión y homofobia vivida en aquel tiempo.

El bar estadounidense Stonewall Inn
Cuando un relato te deja sin palabras, es muy difícil describirlo como se merece. Secretos es uno de esos casos y, sin duda, su argumento, expresión y calidad literaria destaca entre algunos de los compañeros reseñados en esta segunda parte de Tiempo al tiempo. Uno de los motivos ya no es sólo su longitud, ya que la extensión en un relato a veces no es condicionante de su calidad, sino la verdad y la condición humana que otorga a sus personajes, llevando al lector a sentir empatía por ellos y por la crudeza de sus circunstancias; eso sí, sin entrar en el morbo o en lo escatológico del ambiente del desfase, la enfermedad y el mundo de la noche. Este sobresaliente relato está narrado desde los tres vértices de un triángulo desgraciado por culpa de la droga: Marina, Santos y Chencho. Historias paralelas con mucho más en común de lo que ellos imaginaban pero con un fin que ninguno desearía. Como eco contextual, el autor señala el hecho histórico del Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 como la noche fatídica de los protagonistas; que en un segundo plano, aunque sin quedar en mera anécdota, gracias a la maestría del autor para sobrecogernos con la trágica celebración del cumpleaños de Santos en Alcalá 20, el desenlace de la infeliz existencia de su antiguo compañero de batallas o el sentimiento sombrío de una madre anclada en la frustración. Como otros detalles que encontraremos, son destacables las impactantes reflexiones que encontraremos de cada uno de los personajes, al igual que los pequeños giros argumentales existentes en sus historias capaces de emocionar y que invita a seguir leyendo hasta el final gracias, básicamente, a la excelente forma que tiene Miguel G. para atrapar al lector. Muy recomendable.

Carlos G. García, Conchi Regueiro, Roberto Carrasco, Diego M. Béjar y Miguel G.
Como broche final al libro de relatos de este 2013, encontramos La explosión, de Diego Manuel Béjar, como culmen literal a la obra. Con una escritura sencilla y unos personajes algo estereotipados, recuerda a otros relatos ya mencionados, siguiendo el esquema de presentación de personajes, hecho histórico que pasa a un segundo plano y narración de una relación erótica, no llegando al punto soez que otros sobrepasan, convirtiéndose en una lectura ligera y entretenida. Así, Béjar nos presenta a dos muchachos aparentemente con una personalidad muy distinta, pero con una amistad infinita que esconde un secreto que ninguno de los dos es capaz de reconocer. El protagonista, y quien narra en primera persona, es un niño tímido, buen estudiante y un blanco fácil de los más gamberros de su colegio. Mientras, Pedro es un repetidor de curso con un carácter abierto, espontáneo y entrometido. Un tándem perfecto para demostrar que los polos opuestos se atraen. En ellos surge una amistad profunda, pasando las tardes juntos para jugar y estudiar como la mayoría chicos de esa edad. Sin embargo, la tarde de la catástrofe del transbordador espacial Challenger en 1986, en la que fallecieron los siete tripulantes, supuso un acontecimiento importante en lo que parecía ser una tarde más para ellos, sirviendo de preludio para un hecho que marcaría un antes y un después en su amistad.

Como vemos, Stonewall nos sorprende un año más con su recopilación de relatos Tiempo al tiempo. Al igual que el año pasado con Nocturnabilia, y gracias a la colaboración desinteresada de todos los autores, la editorial destinará el 10% de las ventas del libro a proyectos educativos de la FELGTB para combatir la homofobia, bifobia y transfobia que todavía hoy siguen sufriendo los adolescentes LGTB en las aulas. Si queréis obtener y leer esta obra completa, os recordamos que está disponible en Amazon, Universogay, Librería Berkana o en Casa del Libro.



Escrito por Mariela B. Ortega



Nocturnabilia, de varios autores

22 septiembre, 2012

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La editorial Stonewall trabaja desde 2011 para traer al mundo de los libros una temática concreta, apostando por libros a los que otras editoriales mayores cerrarían sus puertas. Colaborando con los distintos autores que han conseguido publicar a través de ellos, sacaron a la luz un tomo que reunía nueve relatos bajo el nombre de Nocturnabilia. Esta obra fue publicada, tal y como anunciamos en su momento, en julio de 2012, e hilaba con sus historias el mundo de la noche desde la vista de personajes homosexuales y en las que se combinarán el humor, el erotismo, el amor o la fantasía. Cada relato viene precedido por un esbozo de la biografía de cada autor, para que conozcamos mejor a quien escribe y podamos encontrarlo en la red a través de los diferentes enlaces que nos ofrecen. Aquí dedicaremos su debida atención a cada uno de los relatos que componen Nocturnabilia, analizando cada uno.


Carlos G. García
El primer relato que nos encontramos tras los prólogos y agradecimientos de la presidenta de FELGTB y de la editorial Stonewall pertenece a Carlos G. García, periodista, colaborador de Universo Gay y bloggero que nos presenta Sonicia, yo no he venido a esto, un relato que es pura crítica mordaz a la par que directa y divertida. A través de los ojos de sus protagonistas, David y Sonicia, veremos las desgracias de una noche que estaba marcada a ser un antes y un después en la vida de ambos, aunque no del modo en que cada uno lo hubiera sospechado. La crisis económica, el mundo de la televisión sórdida, los problemas y las enfermedades sexuales, el miedo a ser como realmente somos o la pérdida de nuestra integridad por el dinero son los temas que se tratan con un tono a medias entre el humor satirizado y la tristeza de ver como una especie de parodia está más cercana a la realidad de lo que pensamos.

Y de David pasamos a otro personaje, que nos muestra un mundo oscuro, el de la noche, donde la necesidad de un encuentro fugaz pero completamente pasional lo llevan a perderse entre las calles de Madrid, buscando anhelante alguien que alivie su libido, sin necesidad de quererse. Estamos ante el relato Destellos, donde la protagonista sólo quiere sentir algo al besar, en gran parte todo surge de la necesidad de sentirse querida por alguien a quien pueda amar realmente, porque ella es lesbiana y aunque su mejor amigo la quiera tanto, no es lo que necesita aunque él la entienda. La autora, Mónica Martín, nos conduce con sus letras a diferentes juegos de palabras, en ocasiones creando oraciones preparadas para confundir y quizás enmarañar demasiado el relato, con elecciones precisas y algunos fragmentos exquisitos, como las frases finales. Aunque corre el riesgo de cansar al lector o causar confusión en quienes se pierdan en los párrafos de su relato. Aporta, no obstante, una reflexión sobre los amigos heterosexuales que aman a quienes no pueden quererlos, pero que acaban siendo comprensivos y no abandonan, aunque eso pueda producir dolor a ambos.

Didí Escobart, alias Diossa
Saliendo del anterior relato, nos encontraremos con el escrito por Didí Escobart, en lo que será una curiosa mezcla de un estilo muy coloquial con una escena que repite, aunque de forma distinta y más explícita, el segundo relato. Pero el lenguaje en esta ocasión es el monólogo interior de cualquier persona de la calle, con pensamientos comunes, con sus noséqués, que logran eficazmente una reproducción de lo más fiel a la conversación diaria, pero que, empleado de forma abusiva, puede llegar a cansar al lector, sobre todo tras la escritura, un tanto más refinada, del anterior escrito. En Gavilán... o palomo (cojo) el personaje central es un travesti que nos mostrará con sus ojos el espectáculo que estamos acostumbrados a ver desde el puesto del espectador. Nos revelará sus secretos, sus encantos y sus trampas, pero sobre todo se mostrará como una persona más, en la cercanía de estar dentro de su mente, que suele centrarse en otro tema central de la obra: el sexo. Así daremos con el otro personaje clave del relato, aunque algo más mudo, el macho ibérico (físicamente hablando) por antonomasia, que realmente guarda con recelo su preferencia sexual. De esta forma, un relato que a simple vista, escrito de tal forma, podría resultar extravagante, nos plantea algunas reflexiones inquietantes. Y con una pequeña sorpresa final, para sonrisa del protagonista, incluída.

Varios autores de Nocturnabilia en la presentación del libro
Siguiendo la estela de Destellos, el novelista Eduardo García nos presenta Criaturas de la noche, donde lo que parecía una noche aburrida para nuestro protagonista gay, da un vuelco con una llamada telefónica que lo llevará a una serie de casualidades (si acaso existen) que lo conducirán a una fiesta de cumpleaños excéntrica. No obstante, este relato seguramente presenta muy bien la esencia de Nocturnabilia, ofreciéndonos diferentes historias en pocas páginas, desde la perspectiva de una noche más en la vida del personaje, las historias de cotilleos de un bloque de viviendas, la revelación de la verdadera orientación sexual de su mejor amigo, una invitación afortunada a una fiesta de criaturas nocturnas, una fiesta única donde se encontrará con varios personajes que nunca hubiera imaginado y que, posiblemente, podrían existir en un glamour algo siniestro.

Nocturnabilia por casa
El artífice de este cumpleaños es Rodrigo, quien recuerda por este tipo de fiestas y por el misterio que rodea a su persona (en edad, en fortuna, en trabajo) al Gatsby de Fitzgerald. El romance sexual viene de la mano del recién conocido Mauricio en unas menciones más suaves y menos explícitas por parte de Eduardo, que además desarrolla un estilo más sobrio, desde la perspectiva de la primera persona, pero como un novelista, de forma más clara que lo realizado por Mónica Martín, pues no juega tanto con el lenguaje y permite visualizar sus descripciones.

Diferente al resto, incluso con el ambiente nocturno, surge El bigote del portero, de Juan Flahn, que recupera el espíritu crítico del primer relato. En esta ocasión paseamos junto a Agustín, un hombre maduro y gay que busca inspiración para su próxima novela; aunque no sea un autor conocido, se esfuerza por ello. En su camino se cruzará con Igor de la Cuesta, portero de la selección que está grabando un anuncio. Juntos desarrollarán un diálogo humorístico que culminará con un giro curioso y gracioso, sin abandonar la crítica al mundo de las celebridades, del famoseo, de las injusticias económicas y, especialmente, del difícil camino del autor novel o casi desconocido. Agustín, según anochece, se adentra también en esa noche del resto de relatos.

Con La rueda del tiempo, de Sofía Olguín (conocida como Nimphie Knox), nos adentramos en un relato que mezcla tiempos y estilos. Nos narra la relación entre Agustín y Andrés, una relación complicada por la enfermedad del primero, aunque para Andrés eso nunca fue un defecto. Conoceremos su historia entre fragmentos de cuando se conocieron, de cuando desarrollaron su relación mejor y finalmente, su camino juntos. Intercalando en esos trozos encontramos poemas varios, escritos por un anónimo (y que cobrarán su sentido y su autor mientras se lee). El estilo de Sofía emplea la variante austral de la lengua española, empleada en la zona de Argentina, por lo que debemos conocer el doble significado de algunas expresiones en aquel lugar para entender bien la historia. Por lo demás, sigue la estela de Eduardo García y Mónica Martín, sin emplear mordacidad o coloquialismo por un empleo más propio de la novela. En el libro, seguramente, la relación más tierna está en este relato.

Sofía Olguín
Y de Sofía pasamos a César Augusto Cair, quien abre su relato Mañana dormirás con un monólogo interior que parece salido de una obra teatral, el estilo al que su autor se ha dedicado en varias ocasiones. Casi nos podemos imaginar el fondo negro con su voz en off y las palabras que nos llegan entre puntos suspensivos. Un estilo que se extiende en exceso, pudiendo cansar a algunos, aunque debemos comentar que, pese a emplearlo de forma continua durante el relato, nos presenta su historia de forma precisa, pudiendo sentirnos identificados con esos pensamientos que nos llevan a los momentos de toda una vida que siente miedo ante la muerte y la pérdida de quien tanto quiere. Se van enumerando diversas reglas de supervivencia y de vez en cuando observamos una línea de diálogo de una voz de la que desconocemos su procedencia. Es, seguramente, el relato con el estilo más peculiar, que combina además, de forma ambiciosa y muy acertada, la intriga por el presente (y futuro) de la voz que nos narra con los momentos de su vida y las reflexiones que va realizando entrecortadamente. Con un final que nos proporciona no sólo un giro inesperado, sino dos. En un extraño sabor agridulce.


Primer tomo de Heliópolis
Como broche final, dos relatos relacionados con obras mayores. El Vals del Hada Verde y El catedrático se componen de estilos diferentes, pero cumplen la misma función. El primero forma parte del mundo de Heliópolis, presentando en forma de relato la historia de uno de los personajes de esa obra de la que ya hemos hablado en algunas ocasiones. Realmente, no es necesario conocer la primera novela, El Blues del Hada Azul, para acercarte a este relato, pero te perderás los guiños que hay en él, además de que seguramente te sorprenderás más de encontrarte con personajes tan conocidos como Hansel y Gretel en situaciones muy diferentes a las de su cuento original. Galileo Campanella es el culpable de esto, con su estilo habitual, novelesco y, a la par, cercano, incluso coloquial con transcripciones del ingles (inolvidable el uan mor taim que se repite en varias ocasiones), pero con una gran sensibilidad, presente especialmente en el inicio del relato con la historia del niño, niña, Argestes, y su objetivo principal: ayudar a los demás, aunque los humanos no la acepten de buen grado. El final abierto del relato, aunque nos deja con la sensación de que se ha cerrado un círculo con la primera escena, nos envía directamente a Heliópolis: El Blues del Hada Azul y al otro relato que encontraremos en exclusiva dentro de este libro, El Tango del Hada Roja. Nos podemos preguntar si este cuento de hadas también tiene cabida dentro de Nocturnabilia, pero está claro que la crítica, dentro de la metáfora de este mundo, está servida, y que la noche es el estado eterno de quienes habitan en la Travesía del Arcoiris, el hogar de la protagonista de nuestro relato.

Campanella en la presentación de Heliópolis y Diego M. Béjar en la presentación de Stonewall

En otro apartado tenemos El catedrático, que sirve como prólogo, presentación de personajes, de otra novela publicada por Stonewall, y, obviamente, del mismo autor. Diego Manuel Béjar nos presenta desde la vista de su protagonista una de las historias que nos suceden en la vida y que conforman lo que llegamos a ser. Corren los años noventa en la capital madrileña y el personaje es un joven que desea ser un pingüino, tener una relación duradera, tras el bacatazo sentimental que ha tenido con su ex. Y la primera noche que intenta recuperar el tiempo perdido entre lágrimas será la que lo cambie todo, conociendo personas que serán relevantes para su vida, aunque él pudiera desconocerlo en ese momento, y cerrando el círculo que había abierto con Gregor, su antiguo novio, su particular bache. Un relato que nos deja, sin embargo, insatisfechos, con algunas historias abiertas adrede y que prometen completarse en Cómo seducir a un hetero. Destila, no obstante, un estilo también fresco, coloquial en su justa medida y con un buen despliegue de juventud entre sus personajes, quienes están en el camino de llegar a ser lo que quieren ser.


Y, tras unos agradecimientos finales, concluye este libro de la noche, no apto para cualquiera, pero dispuesto a que lo descubráis. Con autores que quizás no conozcáis que os ofrecen una muestra de su trabajo para que os animéis a encontrarlos en otras obras. Una editorial joven que nos ofrece unos relatos actuales donde no se evade ningún tema, y menos la homosexualidad, centro de los relatos, pero no la única temática que en sus páginas podréis encontrar. Se disfruta de su frescura y, aunque no todos los relatos nos agraden de la misma forma, seguro que encontraréis alguno que os aporte algo, aunque sea una visión diferente a la vuestra.

 
Escrito por Luis J. del Castillo


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