Baúl del Castillo: balance de 2012

31 diciembre, 2012

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Alhambra (fotografía de MB & LJ)

Llega a su fin nuestro año más intenso y, sin duda, el que siempre cuesta: la continuación de la labor que empezamos en 2011. Es cierto que los inicios siempre son complicados, pero mantenerse, como hemos intentado (y logrado) como hasta ahora es más complejo aún. Hemos contado, sin embargo, con un equipo constante y trabajador, y hemos logrado traeros artículos muy variados, unidos todos en la idiosincracia de nuestro blog cultural. Vamos a repasar este 2012, el año en que Baúl del Castillo se consolidó.

Como suelo hacer, vamos a hablar de números para empezar. Si en 2011, en solo seis meses conseguimos 20.000 visitas, un año después hemos conseguido 300.000 visitas más, situándonos en las 325.000 que tenemos actualmente. Hemos contado para ello con meses prósperos en el número de visitantes, rompiendo todas nuestras marcas, o al menos así ocurría hasta el mes pasado. Noviembre de 2012 pasa a nuestra historia como el mes con mayor cantidad: 45.241. Este éxito lo debemos a diferentes entradas que han gozado del favor del público, como el artículo sobre publicidad dedicado al Vintage, el más visitado de nuestro blog, Walt Disney, Kingdom Hearts, así como otros de forma más temporal, como fue el caso de Lo imposible y es ahora el del análisis del disco Cometas por el cielo. Y debemos saludar no sólo a los españoles, que conforman nuestros visitantes más frecuentes, sino también a los mejicanos, el segundo grupo más amplio en seguirnos, seguido de colombianos y argentinos, así como de chilenos y estadounidenses en menor medida.

En seguidores hemos pasado de 57 en 2011 a los 114 que tenemos actualmente, el último día de 2012. Y en nuestro Twitter hemos ido sumando hasta alcanzar los 186 seguidores, desde los 83 con los que despedimos el año pasado. No obstante, no todo son buenas noticias: el número de comentarios ha descendido de 126 en 2011 a 86 en 2012, aunque aquí solo estamos contando los comentarios dejados en nuestro blog, sin tener en cuenta que la repercusión a través de Twitter, Facebook (donde ya tenemos página) y correos electrónicos ha sido más fructífera este año que el pasado, por lo que aunque lamentamos que no os animéis a comentar, nos alegramos por el interés suscitado en las diferentes redes. Y os volvemos a animar a participar con vuestros comentarios, a sugerirnos nuevas cosas o a expresar vuestra opinión sobre los temas que tratamos.



Y ahora toca hablar de los artículos, que también han aumentado, tanto en cantidad como en calidad. Hasta verano tuvimos meses que no superaban los diez artículos mensuales, pero a partir de junio la cosa cambió, superando siempre esa cantidad, hasta llegar a diciembre, el mes con más entradas de este año, a la par que agosto de 2011. Para ello, hemos contado este año con nuevos colaboradores, algunos de forma más puntual, como Midori y Míster X, aunque esperamos que colaboren de nuevo con nosotros, y otros de una forma mucho más constante y siendo de gran ayuda, como ha sido el gran trabajo llevado a cabo por Javier, nuestro Patomas, que ha llegado con fuerza a nuestro blog y nos ha hecho partícipes de un amplio bagaje cultural cinéfilo y literario. Ha sido, precisamente, entre estas dos temáticas por las que hemos estado en los últimos meses. La literatura conformó los tres meses veraniegos como nuestro máximo exponente, y el cine ha sido fuetnes de nuestros artículos este otoño y ahora lo sigue siendo. Todo aliñado siempre con artículos de publicidad, todos debido siempre a nuestra fantástica redactora y administradora Mariela, MB, que ha tocado este año todos los palos posibles de nuestro blog, siendo polivalente y una de nuestras grandes trabajadoras, de las más contantes y a la que debemos, además, gran parte del aspecto gráfico del blog y de sus banners.
 
Y así, hemos llegado a los números actuales: un total de 242 entradas publicadas, más de 325.000 visitas, 212 comentarios y la cultura, nuestro objetivo, compartido por nosotros para vosotros.



Y además de a nuestros colaboradores, debemos agradecer a algunas de las personas que nos han ayudado o que nos han dado su apoyo, como Sortilegio, Galileo Campanella, la editorial Stonewall, James Nava, Buscarlibros y todos nuestros seguidores.

A varios de ellos les hemos dedicado entradas, como nuestra crítica (que entró a concurso) de Heliópolis: El Blues del Hada Azul, de Galileo Campanella, nuestra entrevista a James Nava y el sorteo que hicimos con la colaboración de Buscarlibros. Cada uno nos lo agradeció de distinta forma, pero debemos decir que para nosotros siempre ha sido un placer divulgar estos proyectos por los que vale la pena compartir como lo hacemos.

Haciendo así, un repaso a los meses de este año, hemos seleccionado una entrada de cada uno, para que disfrutéis junto a nosotros de todo el tiempo vivido junto al blog:


Antes de despedirme, sólo me queda felicitaros la Navidad, de forma retrasada, y celebrar con vosotros el inicio del año 2013, para que os vaya a todos mejor que este año que termina.



Un estimable saludo, el administrador, 
L.J.


PD: Os dejamos con un repaso que hizo Youtube a los videos más vistos este año de una forma muy curiosa, espero que os resulte divertido.



"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer."

-Alfonso V

Noche de fin de año, de Garry Marshall

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Noche de fin de año es una de esas películas con un atractivo significativo, especialmente cuando se acerca la fecha a la que hacen referencia. Como muchas otras, este film nos muestra un cúmulo de vidas que se cruzan por destino o casualidad el día 31 de diciembre. Personajes que ese día, precisamente, les ocurre todo lo bueno y lo malo que les podía suceder. Y todo a unas pocas horas de que en Nueva York, ciudad donde se desarrolla la trama, descienda la famosa bola en Times Square, un lugar mundialmente simbólico en cuanto a Nochevieja se refiere. 


En esta película encontraremos algunas de estas historias cruzadas; la vicepresidenta de la Alianza Times Square Claire Morgan (Hilary Swank) está ultimando los preparativos para la caída de la bola con la ayuda de su amigo Brandon (Chris Ludacris). Mientras tanto, después de que casi la atropelle un coche y de que le nieguen unas vacaciones, la secretaria de Ahern Records (Michelle Pfeiffer) deja su trabajo y le ofrece al repartidor Paul (Zac Efron) entradas para el baile de máscaras de Ahern Records si Paul la ayuda a cumplir una serie de propósitos de año nuevo antes de medianoche, cosa que él acepta.

La hermana de Paul, Kim (Sarah Jessica Parker), está teniendo problemas con su hija adolescente Hailey (Abigail Breslin), que quiere pasar la noche de fin de año con sus amigos y Seth (Jake T. Austin), el chico que le gusta, en Times Square. El mejor amigo de Paul, el ilustrador de cómics Randy (Ashton Kutcher), que odia la Nochevieja desde que su novia lo dejó, se queda encerrado en un ascensor con Elise (Lea Michele), una aspirante a cantante que le hará los coros al músico Jensen (Jon Bon Jovi) durante su actuación en Times Square. Jensen también actúa en el baile de Ahern Records, donde se reavivan sus sentimientos por su ex novia Laura (Katherine Heigl).

Abigail Breslin y Sarah Jessica Parker
En un hospital cercano, Stan Harris (Robert De Niro), un hombre en la última fase de su cáncer, que rechaza la quimioterapia y que sólo desea ver la caída de la bola por última vez, se ve acompañado por la enfermera Aimee (Halle Berry) después de que su doctor (Cary Elwes) le confiese que no le queda mucho tiempo. En el mismo hospital, una joven pareja, Tess (Jessica Biel) y Griffin (Seth Meyers), a punto de tener a su primer hijo, compiten con otra pareja, Grace (Sarah Paulson) y James (Til Schweiger), por el premio otorgado a la familia que tenga al primer bebé del año.

Por otra parte, Sam (Josh Duhamel), un directivo importante de Ahern Records, intenta llegar al baile de su empresa, donde tiene que dar un importante discurso, después de que su coche se estropee en la otra punta de Nueva York. Todo mientras decide si asistirá a un encuentro con una misteriosa mujer que conoció y de la cual se enamoró la Nochevieja anterior.

Jon Bon Jovi y Lea Michele
Estrenada en la navidad del pasado 2011, la película está dirigida por Garry Marshall, director también de películas románticas como Pretty Woman, Diario de una princesa o Historias de san Valentín, cuyo éxito ha propiciado esta especie de continuación, en la que se cambia el día de los enamorados por el de fin de año, pero en el que repiten varios actores (Jessica Biel, Ashton Kutcher…), con distintos papeles.


Sin duda, es una película bien contextualizada al estrenarse en fechas cercanas al fin de año. Con respecto a la película en sí, la historia no es precisamente original. Destaca la aparición de numerosas estrellas del cine y de la televisión, la mayoría siendo caras conocidas para el espectador. No obstante, aunque la película es entretenida y tiene varios momentos graciosos, este tipo de comedias románticas donde se cruzan las historias ya se había dado antes, como el caso de Love Actually. Quizás, esta última fuera una muestra perfecta de una unión de historias más realista y bastante menos insustancial, ya que transmite perfectamente el espíritu navideño sin recurrir a demasiados tópicos.


Con una ambientación formidable, una puesta en escena deslumbrante y un saber transmitir ese sentimiento artificial que se palpa por todas parte, Noche de fin de año engloba historias que te harán sentir bien, transmitiendo un romántico mensaje y animando a vivir la vida más intensamente si no lo has hecho a lo largo del año, además del típico festejo americano en un enclave estelar, como es el Time Square, que adorna completamente el film. Un exquisito y bello envoltorio para un regalo divertido pero, a su vez, insustancial en contenido.



Escrita por Mariela B. Ortega


¡A ponerse series! (V): Star Trek (1966-1969)

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Una nave desaparecida hace dos siglos (la Valiant) envía una señal de aviso. Otra nave, un Enterprise aún no refinado ni con toda su tripulación habitual a bordo, pero con un capitán arrojado y valiente, y un oficial científico leal y pimpante, acude al rescate. Desde el episodio piloto, Donde ningún hombre ha estado antes, quedan establecidos muchos de los que serán los rasgos definitorios de Star Trek, la serie que ayudó a soñar y “pensar” en el espacio a miles de personas y cuyo legado permanece a día de hoy.

Entre la información que se nos da, por ejemplo, sabremos que el referido oficial científico es medio humano, medio extraterrestre; concretamente del planeta Vulcano, un lugar regido por la lógica (a veces de forma implacable y en conflicto con los emotivos humanos). Ésta condición “mestiza” de Spock (un extraordinario Leonard Nimoy) confiere una densidad notable al personaje, por encima de la media estereotipada del momento (y de después). Spock se debate continuamente entre su tendencia a la lógica y la naturaleza reprimida de sus emociones humanas, un conflicto interno con el que resulta fácil la empatía.


Kirk: Ya tengo una mujer de la que preocuparme, se llama Enterprise. (Las maniobras de la corbomita)

Porque de una serie de “personajes” hablamos, aunque transcurra en el espacio, del mismo modo que muchos temas de carácter comprometido y aspectos sociológicos de toda índole, generalmente silenciados, parecían poder abordarse desde la perspectiva de una serie de ciencia-ficción (al fin y al cabo, el hombre seguirá siendo el mismo por muy lejos que se traslade). Star Trek supo beneficiarse de esta coyuntura como ninguna otra serie, a través del talento de sus responsables, ofreciendo un collage que aún sigue resultando válido y muy disfrutable. 

El creador de Star Trek (o Viaje a las estrellas, como se conoció en España en un principio), Gene Roddenberry (1921-1991), tuvo el acierto de saber rodearse de un excelente equipo de actores, diseñadores, músicos y guionistas. El hecho de no tener miedo a ello, a rodearse del mejor, es algo que habla a su favor y que explica la calidad de la serie original.

Spock: Puedo amarte. (Esa cara del paraíso)


Como comentábamos, el plato fuerte estriba en el trazo e interacción de los principales protagonistas. De hecho, el eje sobre el que pivota la serie es la relación que se establece entre el capitán Kirk (William Shatner), Spock y el médico de la nave, el más emotivo e idealista Leonard McCoy “Bones” (De Forest Kelley; en el capitulo piloto el médico fue el entrañable Paul Fix). Ello sin olvidar al resto de la tripulación, el jefe de ingenieros Scott (James Doohan), la teniente de comunicaciones, Uhura (Nichelle Nichols), el oficial de navegación Sulu (George Takei), la enfermera Chapel (Majel Barrett), y a partir de la segunda temporada, el joven alférez Chekov (Walter Koenig). Ellos conformaban una tripulación multirracial, otro de los aspectos adelantados a su tiempo ofrecido por la serie.

McCoy: ¡Soy médico, no albañil! (quejándose, en infinidad de capítulos).

Bastante ricos en matices, los tres protagonistas principales, harán gala tanto de su responsabilidad, como seremos testigos de sus vulnerabilidades, a lo largo de toda su singladura. Por ejemplo, Spock se halla basculando siempre entre su humanidad y su lógica vulcaniana; por desgracia, dos intereses en conflicto que, no obstante, proporcionaron uno de los personajes más “fascinantes” de la historia de la televisión y la ciencia ficción. No es extraño que Spock se convirtiera, desde el primer momento, en uno de esos personajes-guía para muchos jóvenes y adultos.


Otro ejemplo: al adentrarse (se supone que con el debido permiso), tras la (supuesta) barrera de energía que delimita nuestra galaxia, esa “última frontera”, en el mencionado capitulo piloto, hallamos a un capitán dispuesto a sacrificarse por su tripulación, enérgico y con don de gentes (señala varias veces que conoce a los humanos, hecho que se ve refrendado cuando, a través de su compañero Gary Mitchell, el cual tiene ocasión de “evolucionar”, éste sigue actuando con la injusticia propia de dichos humanos, y Kirk ha de tomar una drástica solución). Como curiosidad, Mitchell fue interpretado por Gary Lockwood, uno de los astronautas de 2001, una odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968), y resulta perturbadora la imagen del personaje mirando fijamente al monitor, como tomando conciencia de su destino, y del de los demás… 


El desenlace en el planeta Delta Vega, con la doctora Denner (esplendida Sally Kellerman), es ya una buena muestra de una ciencia ficción más madura, pero sin detrimento de la acción. Digamos que la aventura queda al servicio de la reflexión, algo no muy usual entonces en televisión, al menos hasta ese extremo. (En realidad, este primer episodio es un segundo piloto. El primero, más primitivo, recogido en las ediciones en DVD y Blue Ray de la serie, y de argumento tan cerebral como apasionante, fue reciclado en color, con el nombre de La colección de fieras, formando ya parte de la serie). Lo he sentido, declara finalmente Spock al final de la “aventura”, refiriéndose al triste final de Mitchell y recuperando por un momento su faceta más humana.


Spock: No admito la inteligencia sin disciplina. (El escudero de Gothos)

Se suele decir, y es cierto, que el éxito (merecido) de La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas, 1977) reactivó el interés por la ciencia ficción, emprendida ahora por los extintos estudios con desigual avidez; pero no deja de ser cierto que series como Star Trek, pionera en estas lides, forma parte indispensable del sustrato de la creación de Lucas, por mucho que esta derivara más hacia la space-opera, en una “lógica” relación de feedback que no ha cesado.

El legado Star Trek se ha perpetuado de muchas formas. Por eso resulta conveniente, de cara al aficionado, acercarse a las fuentes originales y no a las “fotocopias” siempre que sea posible (y en todo tipo de artes). Y por eso me hace gracia comprobar como en determinada publicación en español, por otra parte satisfactoria, siempre se hace escoger al invitado del mes entre Star Trek y Star Wars, como forma de “posicionarse” ante dos “universos” por lo visto excluyentes, cuando la gracia de ambas obras estriba en que, pese a esporádicos -e inevitables- puntos en común, son diferentes: dicho más claro, lo bueno de ambos universos es que resultan atractivos, estética y argumentalmente, precisamente por resultar genuinos, disfrutables cada una a su manera.

 
McCoy: En este vasto universo, cada uno de nosotros es único, irrepetible. (Las maniobras de la corbomita)

En tan poco espacio no da tiempo a desgranar los episodios de Star Trek (haría falta un libro para eso, que de hecho los hay: hasta existe un diccionario de klingon), así que bástenos con comentar “de pasada” algunos de los temas abordados, y señalar también algunos de los grandes escritores de ciencia ficción que trabajaron para la serie.

Como señalaba antes, gran parte de la calidad de la misma parte del nivel de excelencia de sus guionistas, el punto de partida determinante que hace que, pese a la relativa pobreza de medios, pueda brillar un argumento o resaltar una interpretación, en un momento, además, de eclosión del género que no ha vuelto a repetirse, al menos con tanta intensidad y profusión: guionistas como Richard Matheson, Robert Bloch, Theodore Sturgeon, Harlan Ellison, o la joven D. C. Fontana, junto a realizadores como el prolífico y excelente Joseph Pevney (tan imprescindible aquí como en La familia Monster, muchos de los mejores episodios son suyos), Marc Daniels, Ralph Senensky, Jud Taylor, Vincent McEveety o John Meredyth Lucas.


Kirk: El riesgo es nuestro oficio, es para lo que esta nave fue construida. No hay nada desconocido, solo cosas temporalmente ocultas. (Las maniobras de la corbomita)

Star Trek seguirá siendo una de las más inspiradas series de la historia del medio, por dignificar la ciencia ficción en televisión y mostrarnos a través del microcosmos de una nave estelar la posibilidad de mundos no explorados (por inventar no quedó, ¡hasta anticiparon el teléfono móvil!). Y es que si solo tuviéramos que alimentarnos con la realidad, estábamos apañados. La deuda contraída con Star Trek, se reconozca abiertamente o no, es muy grande, como la variedad de temas inteligentes abordados.

Entre estos, la estulticia de políticos, gobernantes y embajadores en Apocalipsis, el descubrimiento de un ser alienígena que inserta un intruso en el cuerpo de la víctima mediante un aguijón en Operación Aniquilación, el respeto por toda forma de vida en El diablo en la oscuridad y Las maniobras de la corbomita, el ser humano actuando como anticuerpo de un organismo mayor en Síndrome de inmunidad, el espléndido “whodunit” (¿quién lo hizo?) de El lobo en el redil. El contacto con formas de vida que actúan sobre el subconsciente en el halloweeniano Los cuatro gatos, las inolvidables historias de amor de Metamorfosis, La ciudad al borde de la eternidad (o en el límite del tiempo) y Réquiem por Matusalén, el desarrollo más allá del cuerpo físico en Tentativa de salvamento (la primera aparición de los klingon, bajo los rasgos de John Colicos). El encontronazo con los fantasmas del pasado –con lo peor del ser humano- en La conciencia del rey, los universos paralelos en El factor alternativo, El parpadeo de un ojo y Espejo, espejito, la cibernética en El suplantador, los zombis en Miri, el racismo en Equilibrio de terror, Arena y Que éste sea tu último campo de batalla, la supresión de los mecanismos de autocontrol y el viaje en el tiempo en Horas desesperadas y El mañana es ayer


El ordenador como nuevo elemento alienante en Consejo de guerra o El mejor ordenador, las relaciones personales, las falsas apariencias y la necesidad de “querer gustar” en Las chicas de Mudd, los androides (replicantes) con los mismos implantes de recuerdos y actitudes en ¿De qué están hechas las niñas pequeñas? y Yo, Mudd. La inteligencia y la emotividad en ¿No hay en verdad belleza?, la importancia de todo aquello que nos conforma como humanos en los citados Equilibrio de terror, Las maniobras… y La máquina del juicio final, el planeta vivo de El permiso, las esporas dicharacheras de Esa cara del paraíso. La servidumbre humana, que diría Maugham, en La manzana y Los guardianes de la nube (con la bella representación de la ciudad-nube), el encuentro con entes totalmente ajenos al hombre y su concepción “de la vida”, antropomorfa y basada en el carbono, en La telaraña tholiana, Obsesión, Las luces de Zetar, el mencionado El diablo en la oscuridad, y hasta en Los “tribbles” y sus tribulaciones. Etc.

Scotty: ¡No puedo cambiar las leyes de la física! (Horas desesperadas)


¿Qué diablos hacemos aquí? (refiriéndose al espacio), ¿hasta qué punto merece la pena la preservación de una cultura amenazada por la destrucción?, ¿somos el centro del universo?, ¿hasta dónde arriesgarse por amistad?...

La misión de cinco años del Enterprise es uno de los más apasionantes e inteligentes viajes propuestos a través del medio televisivo. En un tiempo en que la calidad parece haber regresado, al menos en lo que a productos catódicos se refiere, no está de más acercarse a las raíces, a los pioneros. Y para el que aún no se haya adentrado en este universo -o multi-universo- maravilloso, la edición remasterizada ofrece una oportunidad muy atractiva para viajar por vez primera (o regresar) al espacio, resultando una experiencia de todo punto… fascinante.

Escrito por Javier C. Aguilera

Próximamente: Poirot.

Publicidad No-Subliminal (XXII): Las peores campañas publicitarias de 2012

30 diciembre, 2012

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En la recta final de este 2012, y punto de finalizar el año, hemos querido echar la mirada hacia atrás en el mundo de la publicidad y cerrar este bloque de repasos publicitarios, destacando las peores campañas publicitarias que han pasado por nuestro día a día a lo largo de estos meses. Porque siempre hay campañas publicitarias buenas, excelentes y, por otro lado, bastante pésimas. Sin embargo, lo sorprendente es cuando una importante marca es la responsable de extrañas o aburridas creaciones.


¿Cómo podemos justificar un anuncio en el que se muestra a bellas y elegantes modelos que se han orinado encima? Para la cadena de comercios Harvey Nichols fue la manera de promocionar su período de rebajas, elevando a la máxima potencia los sentimientos que llegan a producir. Intenta contener tu emoción, sentencia su eslogan. 


McDonalds, el gigante de las hamburguesas, quiso hacer en Alemania un anuncio original y atractivo, eligiendo para ello a varios de sus empleados para cantar y bailar en el spot. El resultado fue claramente opuesto al esperado, ya que el vídeo generó muchas más burlas que opiniones favorables.


Nokia y su anuncio sobre su nuevo modelo Lumia 920 no hubiera sido uno de los peores del año de haber sido real lo que en él se decía: que las imágenes del spot habían sido grabadas con el propio móvil. La prueba de su engaño está en el propio vídeo, al verse reflejado en un espejo que había usado un equipo profesional.



Society for Abandoned Animals consideró que la mejor manera de concienciar a las personas sobre las consecuencias de abandonar a una mascota era dándoles un desagradable susto. Para ello, colocaron pegatinas bajo las ruedas de sus coches aparcados, haciéndoles creer que habían atropellado a un perro. Una cruel e impactante forma que, sin duda, no olvidarán aquellos que hayan sido víctimas de esta campaña.


Esta compañía alemana suministradora de gas tuvo la inexplicable idea de dar a conocer sus servicios ilustrando su página web con una fotografía de Auschwitz. Junto a ella, el lamentable y elocuente eslogan: Calefacción de gas. Flexible, conveniente y efectiva.


La publicidad debe transmitir los valores de una marca, y entre los de Reebok debería estar la fidelidad y el respeto a hombres y mujeres. Pero, con su desafortunado anuncio en un gimnasio, la firma de zapatillas hizo todo lo contrario. Sé infiel a tu novia, no a tu entrenamiento, defendía la polémica publicación.

Sin duda, hemos recogido una visión distinta de la publicidad en este último año. A lo largo de este 2012, en Baúl del Castillo hemos intentado destacar en nuestras secciones dedicadas a la publicidad los avances, las novedades y las noticias relacionadas con el mundo de la mercadotecnia, reflejando en ellas las últimas tendencias en diversos anuncios y spots, tanto nacionales como internacionales. Os invitamos a que visitéis las entradas realizadas a lo largo de 2011 y 2012 relacionadas con este ámbito en la sección Publicidad No-Subliminal y en Un antes y un después, y deseando, desde aquí, que el próximo año sea aún más próspero para el blog y todos vosotros y, así, poder informaros y haceros sentir toda la magnitud y la esencia que rodean al mundo de la publicidad.



Escrito por Mariela B. Ortega




La mujer del obispo, de Henry Koster

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Dudley: Todos venimos de nuestro propio planeta, por eso somos diferentes.


Nuestra segunda propuesta fílmica para esta Navidad es La mujer del obispo (The bishop’s wife, Goldwyn Productions, 1947), de Henry Koster (en sustitución de William A. Seiter, con el que parece ser que Samuel Goldwyn no se puso de acuerdo). Por su parte, Koster no ha pasado de ser lo que se denomina, no sin cierta condescendencia, un eficaz artesano, algo que tampoco es mala cosa, si no lo entendemos de manera peyorativa. Henry Koster dejó un puñado de “gratas” películas, como Mi prima Raquel (My cousin Rachel, 1952), La túnica sagrada (The robe, 1953, recordemos, la primera película filmada en formato Cinemascope), La reina virgen (The Virgin Queen, 1955) y El invisible Harvey (Harvey, 1950). Y la que nos ocupa, agradecida muestra de relato navideño, que espero guste a los seguidores de nuestro baúl tanto como a mí. La fotografía corrió a cargo del experimentado y maravilloso Gregg Toland (responsable de Ciudadano Kane, Citizen Kane, 1941, Orson Welles), los efectos “artesanales” fueron obra del no menos mítico John (P.) Fulton, y Hugo Friedhofer compuso una bonita banda sonora, editada hace poco en formato CD.

De izquierda a derecha: Robert Nathan, Henry Koster y Robert E. Sherwood
Tampoco el equipo de guionistas era “manco”, de él se encargaron Leonardo Bercovici y el gran Robert E. Sherwood (con aportaciones posteriores, por lo visto, de Billy Wilder y Charles Brackett), en base a la novela de Robert Nathan del mismo título, publicada en 1928. Nathan (1894-1985) escribió un buen número de novelas, entre ellas la que dio origen a otra película de corte fantástico (y fantástica película), Jennie, de William Dieterle, 1948 (que espero poder comentar, ya durante el transcurso del próximo año). No sería mala idea que una editorial se atreviera a traducir las más destacadas.

Julia: Parece que sea malo divertirse.



La primera imagen de La mujer del obispo es aérea, la cámara desciende sobre una población cualquiera en época de Navidad. Alguien pasea por entre la gente. La observa, más bien. Se trata de Dudley (Cary Grant, espléndido como siempre), del que pronto sabremos que es un ángel, enviado en esta ocasión para ayudar al matrimonio Brougham, formado por el obispo Henry (estupendo David Niven) y su esposa (Loretta Young, igual de bien).

Dudley no hace milagros -aunque considere la posibilidad-, solo algunos trucos, pues su deber es el de proporcionar ayuda sin grandes alharacas, lo que conlleva poner un poco celoso a Henry, para que este recupere no solo su arrojo, sino la confianza en sí mismo, abrumado como está por tanta responsabilidad y viva demostración de lo tedioso que puede llegar a resultar el trato con los demás, lo absurdo de las apariencias. 


 Esta “intrusión” de Dudley, tomado como secretario del obispo, proporciona uno de los apuntes más bellos del relato: la humanidad en la figura del ángel, una “raza” que no puede permanecer demasiado tiempo sobre un mismo sitio, porque podría encariñarse. Al fin y al cabo, se supone que alguna vez también fue humano.

Profesor: Le creo, no sé por qué.

También resulta atractiva la figura del viejo maestro, un hombre con mucho recorrido (se comenta que hasta dio clases en Viena), convertido en un no-creyente, pero con la singularidad de que su amargura interior no le impide respetar a los demás y vivir la festividad “a su manera”: compra un arbolito porque le recuerda su infancia y porque la Navidad le hace pensar en la paz en el mundo. Este profesor Wutheridge (Monty Wooley, que años después volvería a coincidir con Cary Grant en Noche y día, el descafeinado biopic sobre la vida de Cole Porter) lleva años tratando de concretar su Historia de Roma, la mejor desde Gibbon, buscando el aporte de nuevos datos (más que solaparse a la canónica), aunque, con toda seguridad, nadie la leerá (¡esto es algo que ni el ángel está en disposición de evitar!). Así, el profesor sufre, según propias palabras, la enfermedad de la frustración. Se encuentra hastiado, escaso de ilusión (no puede culpársele, ha vivido mucho) y sin nadie a quien poder transmitir su legado. A pesar de ello, el viejo maestro no rehúye el contacto con sus vecinos y agradece una buena visita.


Pero el relato de Nathan la emprende especialmente contra los que manejan “el cotarro” y andan con la cruz colgando, en exhibición; aquellos que son “más papistas que el Papa”, los miembros del comité de la Catedral. Concretamente, bajo la adusta apariencia de la señora Hamilton (Gladys Cooper), una Mrs. Scrooge que, pese a todo, también acabará abrazando su lado más “humano”. Al igual que el protagonista del relato de Dickens, sufrirá una transformación y acabará destinando los fondos de la ostentosa catedral a viviendas para los necesitados. Esta conversión proporciona una de las imágenes más divertidas (y emotivas) de la película: la del ángel Dudley tocando el arpa.


Dudley: Henry, me va a ser difícil ayudarle hasta que sepa lo que en realidad quiere.

En La mujer del obispo no hay contraplanos molestos ni subrayados, solo la eficacia de la puesta en imágenes, incluyendo algunos planos “terrenales”, que muestran a los personajes en ligero contrapicado y de cuerpo entero, tal vez con intención de mostrar lo prosaico de tener a veces “los pies en el suelo”, denotando las obligaciones frente a la arrinconada imaginación, o para significar, sencillamente, que todos somos humanos.


De nuevo, el apoyo de actores como Elsa Lanchester (la criada Matilda) o James Gleason, interpretando a Sylvester, el taxista, añade a la película ese toque tan especial.

Una vez terminada su labor en casa de los Brougham -una casa en la que volverán a escucharse las risas-, el relato acaba con Dudley, de nuevo entre la multitud. Solo que ahora ya sabemos lo que se debe de sentir. Es la soledad del ángel.

En tres, dos, uno... (V): Cortos para Navidad

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La Navidad es uno de los tiempos recurrentes en el arte occidental. Desde la pintura y la escritura hasta los productos más contemporáneos, como las películas o las series de televisión, se ha dejado un hueco para un subgénero dedicado a este tiempo festivo. En los últimos días hemos podido disfrutar de música navideña, con cantantes como Elvis Presley, Tonny Bennett, Dolly Parton y Rod Stewart; al igual que algunas películas para esta época, fuera de las ya habituales, como Un gángster para un milagro. Podríamos haber buscado cortos de las mismas características, pero hemos preferido un contacto un poco más alejado con la Navidad propiamente dicha en pro de unos cortometrajes que tuvieran una relación más indirecta. En años posteriores tendremos nueva oportunidad de disfrutar de este subgénero más abiertamente. Eso no quiere decir que estos cortos no sean igualmente dignos para esta época.

Y como en todas las anteriores ocasiones, hemos encontramos estos cortos navegando por la red, pero os recordamos que podéis enviarnos vuestros cortos para analizarnos y promocionarlos gratuitamente -aceptando nuestras críticas, por supuesto- a través del botón de Contacto.


Corto:  
Merry Christmas
Escrito y dirigido por Francisco González Casanova.

Historia:
Empezamos por un cortometraje que se encuadra precisamente en el subgénero navideño, contradiciendo mis palabras anteriores. Sobre apariencias va este video que peca de ser predecible y emplear algunos clichés, aunque en una producción de este tipo no se puede exigir evitarlo, sí se podría haber trabajado mejor la originalidad de un corto que no deja de ser una secuencia empleada en multitud de ocasiones. Es el claro ejemplo de que las apariencias engañan, de que quien parece ser malvado, es bondadoso, y quien parece tener buenas intenciones, resulta ser no ser tan bueno como parecía.

Un argumento sencillo que parte de una situación cotidiana, dotado de un dramatismo algo innecesario que lo asemeja a una secuencia de terror en algunos fragmentos. Y un giro final que puede sorprender si no tienes experiencia en este tipo de metraje.

Actuación, aspecto técnico y música:
Ninguna idea, por simple que sea, es mala con una buena actuación, capaz de transmitir más allá del fotograma. Lamentablemente, no es el caso. Pilar Rubio, más conocida actualmente por su faceta de reportera y presentadora, realiza una interpretación que peca de superficialidad y que puede llegar a agobiar al espectador, aunque ese agobio no sea producto precisamente de compartir la angustia de su personaje. Con más naturalidad se devuelven Pedro Martín, mostrando una cojera algo exagerado -o quizás el hecho de una rapidez inusitada para alguien que recibe tantos golpes- o Víctor Prieto y los demás compañeros que van en el coche, los únicos que transmiten cierta repulsión que se corresponde a lo pretendido en el cortometraje.


Y todo aliñado con los curiosos elementos a los que recurre González: el inglés como idioma de su cortometraje y el blanco y el negro. El primero no debería ser un escollo, aunque resalta aún más el poder en el que se alza este idioma, privilegiado por la potencia mundial a la que representa. A excepción de ese detalle, el uso del inglés resulta negativo gracias a una pronunciación que no deja espacio a una buena interpretación. En cuanto al uso del blanco y negro para grabar, produce cierto efecto de nostalgia y recuerda al cine clásico, dotando incluso de glamour a la protagonista, pero el hecho de emplear el monocromático no suple las necesidades de un cortometraje que se mueve mejor en la normalidad.

Técnicamente está correcto, y se orquestan las escenas con una música que añade suspenso a una persecución de la forma más adecuada. Sin duda, lo más rescatable del corto, encajado a la perfección con el metraje. Aunque tampoco podamos hablar de originalidad en el espacio musical.


Corto:  
Semilla del recuerdo
Dirigido y escrito por Renato Roldán Ramis y producido por la Universitat de les Illes Balears.

Historia:
La Navidad es tiempo de alegría y reunión familiar, esto también conlleva nostalgia y melancolía por las personas que ya no están entre nosotros. A raíz de esto, incluí este corto animado en esta recopilación navideña. Poco contexto para recrear una historia donde una niña pierde a su abuelo y, enfadada, huye de los recuerdos, hasta que una misteriosa luz le devuelve a su lugar y le enseña que lo que nunca se olvida, vive para siempre, como nos narra una voz en off, la protagonista en el futuro.

La historia, fuera del apartado técnico, no transmite tampoco ninguna novedad, pero gana en esa forma que hemos reservado para el siguiente apartado. Cabe destacar la magia que se desprende de las imágenes, con el uso de formas fantasmagóricas y luces en representación de almas. No se trata de dar explicaciones, sino de relatarnos esta lección vital en un momento determinado de la vida de nuestra protagonista.



Aspecto técnico y música:
Con una animación en 3D muy bien realizada así como imágenes para fondos de una preciosidad elegante, el corto nos transmite la inocencia de un mundo infantil turbado, precisamente, por la muerte, bien representada también por el paso del día a la noche. Es cierto, no obstante, que la animación puede resultar algo artificial, especialmente en las formas humanas.

Muy bien conseguida, mejorando la animación con profundidad y ensalzando la historia, está la música. Aleix Vives consigue un ambiente muy logrado con unas melodías que destacan no sólo en precisión, sino también emotividad. Con el leitmotiv de la felicidad transmitida por la presencia del abuelo, tanto al principio como al final del cortometraje, en guitarra. Y unos coros que hacen las delicias de un canto solemne a la par que de cierta funebridad. Si pudiéramos nombrar algo negativo, podríamos hablar de la poca naturalidad de alguno sonidos del doblaje, que están bien logrados en algunos casos, y un tanto artificiales en otros, estando en ocasión incluidos en un momento donde debería destacar más la música. No hablamos, sin embargo, de la preciosa voz en off que introduce y finaliza este relato cinematográfico, antes de unos créditos con canción original.



Corto:  
La historia de siempre
Dirigido por José Luis Montesinos, producido por Bastian Films S.L.

Historia:
Un espejo de la realidad actual en un hecho tan cotidiano como coger un autobús y prestar atención a una historia ajena. Todos lo habremos hecho en alguna ocasión y la naturalidad se dibuja en forma de hombre trágico, representante de tantas historias anónimas que hoy recorren nuestro país y, seguramente, otros muchos lugares. Y en esta ocasión, rompiendo con los dos cortos que hemos mostrado anteriormente, con un giro final original y que puede sorprender, siempre y cuando no te percates de los guiños que se han ido dejando a lo largo del cortometraje: la ausencia de móvil, la dicción perfecta del protagonista... Elementos de los que el resto de personajes, apenas esquematizados en miradas y gestos, no se percatan, por lo que permanecen absortos en el cuento que les están contando, una narración con la que se (nos) identifican(mos).

No estamos ante algo épico, sino ante un argumento humano, con la profundidad que nosotros queramos darle: entre lo anecdótico y la profunda reflexión que podríamos plantearnos: ¿hacía donde vamos con estas situaciones? Cuando el telón cae y se descubre que el actor sólo interpretaba, ¿qué nos ha dicho realmente mientras no era él? En el fondo, a todos nos hubiera gustado que el relato fuera verdad, pero no todo son finales felices.


Actuación, aspecto técnico y música:
El corto tiene a un hombre que lo encabeza y ocupa todo el grueso del mensaje: Miguel Ángel Jenner. Actor más conocido por su faceta de doblador, ofrece su actuación, dicción y experiencia para dar empaque a este personaje que oscila entre ofrecernos lástima, sonrisa o cursilería, pero que logra acercarse a los filos sin tirarnos al precipicio. Invade con naturalidad el guión, aunque manteniendo una voz que puede resultar artificiosa; es el guiño del que hablábamos antes para adelantarnos el final. El resto de actores logran trazarlo todo sin palabras, descubrimos por sus rostros qué sienten al escuchar lo que les está contando Jenner, incluso podemos vernos representados en algunas de sus reacciones. Gracias a ello, se consigue la emoción con la que identificarse, la catarsis. Hasta que se rompe la escena con ese giro final y nos quedamos con el áspero sabor de no saber si lo que hemos sentido era real o una ilusión. No sabremos nada del resto de pasajeros desvelado el truco final.

Sobre la técnica, es correcta, con lo dificultoso que pudo ser grabar en un autobús, y con el enfoque siempre difuminado en algunos planos para no desvelar que en su mano no había ningún teléfono. Por otra parte, podemos hablar de la ausencia completa de música durante el metraje del corto, lo que evoca mayor naturalidad y centra nuestra atención en la voz del actor principal. Un acierto para transportarnos realmente a ese autobús y convertirnos en un pasajero más.

Escrito por Luis J. del Castillo


Música Inolvidable (XII): Elvis Presley & Rod Stewart

29 diciembre, 2012

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I don’t need a lot of presents,
To make my Christmas bright,
I just need my baby’s arms,
Would around me tight,
Oh, Santa, hear my plea,
Santa, bring my baby back to me.


Elvis disfrutando de la Navidad
Una grabación reciente y otra clásica, pero ambas unidas por el nexo común de la Navidad, y por dos figuras representativas de la historia de la música. El paso de los años no afecta a la primera, se cimenta cada día más, y la segunda se nutre de la tradición para ofrecer un trabajo inteligente, moderno y clásico al mismo tiempo. No en vano, los Christmas Albums son una tradición en el mundo anglosajón. Raro es el cantante o el grupo que no haya grabado su particular disco de Navidad, incluso en España. Es una buena tradición, pues de ese modo se populariza y renueva todo el material artístico del que se nutre, que no es poco.

Elvis Presley (1935-1977), por encima de un icono, fue una figura versátil y agradecida, que también aportó su voz al repertorio navideño. Fue en el cuarto de sus trabajos para RCA, Elvis’ Christmas album (1957), y posteriormente también en 1971, Elvis sings the wonderful world of Christmas (RCA). A día de hoy se suelen comercializar juntos, por ejemplo en el doble CD titulado Elvis Christmas Peace (RCA, 2008), que es el que servidor de ustedes maneja.


There’ll be no sadness, no sorrow, oh, my Lordy, no trouble, trouble I see,
There will be peace in the valley for me.

Elvis Presley cantó los grandes standards y también dio relevancia a maravillosos gospel y espirituales, como Peace in the valley (Thomas A. Dorsey) y Take my hand, precious Lord (Allen & Dorsey). Todo ello sin olvidar los nuevos temas (entonces) saltarines y retentivos, como Santa, bring my baby back (to me) y Santa Claus is back in town (Leiber & Srtoller), ni, por supuesto, baladas como Blue Christmas (Hayes & Johnson).


En Elvis confluye toda la tradición del góspel, del country-folk, del blues, junto a los grandes Christmas Carols, y toda la modernidad del pop y del rock & roll que él estaba ayudando a cimentar. Tradición y modernidad, entendida esta última no como una ruptura con lo anterior, sino como una continuación, con unos mismos parámetros de calidad.

If your heart is in your dream,
No request is too extreme,
If you wish upon a star,
As dreamers do.


Desde 2002, Rod Stewart -o Roderick David Stewart (1945)-, ha venido efectuando una gran labor de recopilador (de antólogo, se podría decir) y readaptador de los grandes standards clásicos americanos (nombres que a estas alturas no necesitan presentación: Porter, Kern, Gershwin, Berlin, Rodgers, Arlen, Ellington, Mercer, Young, Cahn, Mancini…) a través de sus deliciosos e imprescindibles Great American Songbooks (editados por Columbia / Sony Music / J Records).

Éste año, Rod Stewart vuelve a aportar un trabajo, centrado en los grandes temas de la Navidad. Nuevamente, un pedazo de la Historia. Merry Christmas, babyJane, habría que añadir!), para el mítico sello Verve, lleva de momento más de un millón vendidos (incluido el de servidor, Patomas), que para los tiempos que corren no está pero que nada mal: es cierto que hay que saber escoger.


Oh, the weather outside is brightful,
But the fire is so delightful,
And since we’ve no place to go,
Let it snow, let it snow, let it snow!

R. Stewart en un concierto en Zaragoza (2006)
En el CD, temas tan antológicos como When you wish upon a star (Harline & Wahsington), extraordinaria canción de la obra maestra de Walt Disney, Pinocho (1940), Winter Wonderland (Bernard & Smith, a dúo con Michael Bublé), la, en apariencia, vitalista Let it snow (Cahn & Styne), la rockera y super pegadiza Merry Christmas, baby (Moore & Baxter), que entronca directamente con Elvis Presley, uno de los primeros en versionarla; la festiva Auld Lang Syne (tradicional), Red-suited Superman (Stewart & Foster), aportación del propio Rod; la entrañable Blue Christmas (Hayes & Johnson), que de nuevo invoca a Elvis, y por supuesto, Silent night (Franz Xaver Gruber), nuestra Noche de Paz y canción que es legado cultural por la UNESCO desde 2011, junto a White Christmas (Irving Berlin), las Navidades Blancas inmortalizadas por el gran Bing Crosby para la película de Michael Curtiz de igual título. El cantante británico hasta se da el lujo, milagro de la técnica, de cantar a dúo con la misma Ella Fitzgerald (What are you doing New Year’s Eve?).

Los arreglos son excelentes y la edición de lujo (no mucho más cara), merece la pena, pues se incrementa con tres temas más. Sofisticación, ritmo, buen humor, pulcritud, belleza. Con Merry Christmas, baby se prolonga la fiesta, la actual y la de antaño, porque ambas van cogidas de la mano.  

Y a todo esto, Feliz Navidad a todos los amigos del Baúl.

Publicidad No-Subliminal (XXI): Los anuncios más peculiares del 2012

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2012 va tocando a su fin y, en el mundo publicitario, las mejores recopilaciones sobre las campañas creadas este año nos llegan cargadas de anuncios de todo tipo. La publicidad suele ser predecible, pero en ocasiones aparecen excepciones que hacen cambiar esta perspectiva y nos acaban sorprendiendo, ya sea para bien o para mal. En esta última semana del año nos dedicaremos a hacer tres grandes repasos en nuestro baúl por el mundo de la publicidad. Tras analizar el ranking de los doce anuncios más vistos en YouTube en este 2012, el segundo listado que hoy traemos es algo más peculiar: Los anuncios más raros y alternativos del aún presente año. Muchos de los anuncios son muestra de un gran ingenio; encontraremos la presencia de monstruos, humanos convertidos en helados o bebés convertidos en extrañas criaturas. Estas son solamente algunas de las excentricidades que a continuación destacaremos de esta lista internacional, en la que valoraremos los cuatro primeros de la misma.


Enumerando todas sus cualidades con mensajes directos, comparaciones e imágenes surrealistas y con una voz narradora que parece salir del rapero más salvaje, nos llega desde Lituania el primer spot de la lista, protagonizado por el agua mineral Vytautas, o lo que es lo mismo para el creador de este peculiar anuncio, el zumo de la tierra. Quizás tenga una duración demasiado exagerada para un producto de estas características, ya que, en este caso, el spot mantiene el mismo esquema y el mismo ritmo durante todo el mismo, algo que puede llegar a cansar al espectador.


El siguiente anuncio es bastante más impactante, pero no deja de ser curioso. En él podemos ver a varios niños asustados en varias escenas cotidianas de la infancia: jugando en un parque, saliendo del colegio, paseando... Lo que ya no es tan normal es el aspecto de sus rostros. Cabizbajos, tristes y asustados observan a la persona que tienen al lado y que les ayudan a realizar todos esos actos. Quienes perfectamente pueden ser sus padres, vemos cómo aparentemente les vemos caracterizados como monstruos, salidos de cualquier película de terror. Y es que así es el aspecto que tienen para sus hijos cuando beben alcohol, los de unos verdaderos indeseables. Un spot finlandés muy intenso y realista que recomendamos ver.


Bajo el título Un momento especial, el tercer anuncio de esta lista es bastante más insustancial que los anteriores. Para anunciar esta marca de helados estadounidense, recurren a personificar su logo, convirtiendo a un joven en un helado gigante, que incluso va comiéndose su propia cabeza (que ahora es helado). Mientras, el narrador comenta la experiencia que tendremos al probar un helado como este, de la marca Little Baby. Al final del spot, veremos la similitud del personaje con la del logo, que aparece para concluir el anuncio.


Este divertido anuncio de la televisión argentina DirecTV muestra una burla hacia aquellos que inmediatamente suelen sacar a los bebés cualquier parecido con un familiar. Aquí se van añadiendo todas las características que van sacando al bebé respecto a su padre, abuelo, tía, etc; dando lugar a un antiestético bebé con todos los rasgos que supuestamente tenía en común con sus familiares. Y es que, como bien concluye el anuncio, cada uno ve lo que quiere ver.




Escrito por Mariela B. Ortega


Otros mundos (IV): Sombras en las estrellas, de Peter Kolosimo

28 diciembre, 2012

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Si para Eugenio Coseriu nada relacionado con la actividad humana debía resultar ajeno, para Peter Kolosimo, nada relacionado con lo insólito debía dejar de serlo. Y su obra es la constatación de este aserto, todo un compendio de misterios, un vademécum de lo desconocido.

Peter Kolosimo
Su nombre real era Pier Doménico Colosimo (Módena, Italia, 1922-1984). Periodista, escritor y licenciado en Filología en Lenguas Modernas en Alemania (idioma que dominaba, junto al inglés y el natal), fue además el director de la Asociación de los Estudios Prehistóricos de Italia. Su buen hacer (o escribir) se tradujo (nunca mejor dicho) en que sus libros aparecieron en multitud de idiomas. He visto en alguna página que se le compara con el Erich von Däniken. La diferencia entre ambos es abismal. Sus estilos y conclusiones se parecen como un huevo a una castaña. Y eso lo sabe cualquiera que haya leído alguno de sus libros.

Para empezar, Kolosimo sabía escribir. Y aún metiendo mano en la misma materia (a veces bastante inmaterial), para Kolosimo todo es incertidumbre, posibilidad, cosquilleo refutable; nada queda demostrado, aunque sí mucho expuesto y declarado de forma valiente, abierta, en tanto que para el suizo, in illo tempore pergeñador de lustrosos pero poco lucidos (o lúcidos) best-sellers, todo es molesta certeza o ramplona cabezonería.

De ese modo, siguiendo la estela propuesta por Jacques Bergier y Louis Pauwles, en sintonía con aquel creciente realismo fantástico inaugurado en su estimulante El retorno de los brujos (1960 / Otros Mundos, P&J, 1968), Kolosimo parte de la ciencia y elucubra sin perder de vista su horizonte, adentrándose en los recovecos del espacio exterior e interior para hablarnos de nosotros mismos. Por eso su labor, inteligente, bien expuesta, sigue “hablando” hoy en día a todo aquel que desea acercarse a ella. Concretamente, Sombras en las estrellas (1966, publicado en España por Plaza & Janés en su colección Otros Mundos, 1975) es un bello eslabón de la cadena evolutiva de obras que Kolosimo dejó a lo largo de su trayectoria como divulgador del misterio. 

Un libro bien nutrido de anécdotas, referencias y acontecimientos relacionados con el cosmos y la carrera espacial. Tras una primera aproximación al avance de la aeronáutica a lo largo de la historia, desde los primeros mitos y leyendas hasta los artefactos bélicos de los siglos XVI al XIX, y tras agradecido homenaje a los precursores en este terreno (gentes como los rusos Tsiolkovski o Zánder –que construyó el primer avión-cohete de la historia-, el americano R. H. Goddard –que lanzó el primer cohete de combustible-, el rumano Herman Oberth y, por supuesto, el prusiano Werner von Braun), el trabajo referencia hechos tan trascendentes como el primer vuelo experimental de la “V-2” (el 3-10 del 42, empleado contra Inglaterra dos años más tarde), el lanzamiento del primer Sputnik (el 4 del 10 del 57) y del segundo (con la tristemente célebre perrita Laika, el 3 del 11 del 57), el vuelo orbital de Yuri Gagarin alrededor de la Tierra en su cápsula Vostok 1 (el 12 del 4 del 61), la labor del astronauta Gordon Cooper en el proyecto Mercury, el primer paseo cósmico de Alexei Leonov (18-3-65) o la contribución de Valentina Tereshkova, la primera mujer en el espacio…
Yuri Gagarin
Pero Kolosimo también se adentra en los proyectos de las estaciones espaciales y nos habla de la paradoja “de los relojes” de Einstein (por la que la masa de los cuerpos deviene en un concepto… relativo: a mayor velocidad más se “alarga” el tiempo), o de las teorías sobre la formación de los planetas y la posibilidad de vida en otros mundos, la datación del carbono catorce, el desarrollo de la radio astronomía (con ejemplos de señales enviadas al espacio), la historia de los canales marcianos y la famosa “mancha verdosa”, la detección de fenómenos extraños en la luna… y hasta del curioso y simpático arbusto nigeriano que no gusta del polvo. Y como hombre culto que fue, también constata el autor cómo escritores de ficción y filósofos ya se anticiparon a la “realidad” décadas antes de que todo esto aconteciera, en un más que curioso ejercicio de feedback metaliterario.
Los canales marcianos
Peter Kolosimo nos enseño que no todo ha de ser medido con la escala de la Tierra, y que solo somos unos inquilinos más. Nos recordó que todo el universo está constituido por solo noventa y dos elementos, aunque las leyes físicas y químicas puedan variar. Que no todas las posibles criaturas pueden estar formadas por carbono, que los meteoritos bien podrían haber dotado de vida nuestro planeta, que resulta sorprendente la tecnología en la antigüedad (impresionante el apartado dedicado a los autómatas, los primeros robots) o que la Nebulosa de Andrómeda “huye” de nuestro sistema a 4000 kilómetros por segundo.

Sombras en las estrellas habla además de las técnicas por estimulación eléctrica del cerebro, de la posibilidad de que existan los futuros que no hemos escogido, de la misteriosa muerte del piloto Thomas Mantle y de los foo-fighters (esas bolas de luz que acompañaban el vuelo de los pilotos durante la Segunda Guerra Mundial), del mayor Donald Keyhoe y el “Proyecto Libro Azul” (Blue Book), del extraordinario suceso de Tunguska (Siberia)… Todo un paseo espacial sin movernos de casa, orquestado con el estilo ameno y constructivo que definió la escritura de Peter Kolosimo. 
No es terrestre, Hermanos del infinito, Guía al mundo de los sueños, Odisea estelar, Polvo del infierno (excelente tratado sobre iconografía alquímica), Astronaves en la prehistoria (de nuevo a la sombra alargada de Bergier), Flores de luna, Tierra sin tiempo o El planeta incógnito. Si no recuerdo mal, están todos editados por Plaza & Janés en su imprescindible colección de Otros Mundos (Polvo del infierno salió en edición de bolsillo bajo el epígrafe Realismo Fantástico, también de P&J).

Y es que Peter Kolosimo fue una de esas figuras que ennoblecieron, a través de su obra divulgativa, toda una época de estímulos creativos, investigación de talante riguroso y divulgación de lo extraño. En suma, de todo aquello que no nos debía (debe) resultar ajeno. La época, en fin, que tan bien supieron imaginar Chris Foss, Don Dixon o David A. Hardy (que no todo fueron pantalones de campana o desarmante destape de badajos).

Escrito por Javier C. Aguilera

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